José de San Martín
San Martín, su vida San Marítn, su paso por el ejército San Martín y su inserción en la política Comentarios acerca de San Martín Bibliografía
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La ciudad donde nació el Libertador fue fundada el 4 de febrero de 1627 a instancias del provincial de la Compañía de Jesús, padre Nicolás Durán Mastrillo. Su nombre completo era "reducción de Nuestra Señora de los Tres Reyes de Yapeyú". Por ser el lugar de residencia del superior de los misioneros jesuitas, Yapeyú tuvo situación privilegiada entre todos los pueblos destinados a reunir a los indios reducidos. Pero por su privilegiada situación geográfica fue acechada continuamente por los portugueses y los indígenas yaros, minuanes y charrúas. En julio de 1768, en cumplimiento a lo dispuesto por la real cédula firmada por Carlos III el 27 de febrero de 1767, los jesuitas fueron expulsados de Yapeyú. Tras la ida de los jesuitas, la calma de la reducción se transformó en caos, tal como lo testimonió el virrey Juan José de Vértiz al afirmar en un memorial dirigido al monarca que los indios "se entregaron a la matanza de ganados para alimentarse sin término ni medida, no atendiendo ya sus telares, siembras y otros trabajos establecidos, y lo que antes se llevaba y gobernaba por unas muy escrupulosas reglas se redujo a confusión y trastorno". En 1774, Vértiz nombro al mayor Juan de San Martín (padre del héroe) como teniente gobernador de Yapeyú. San Martín había llegado a América en 1765 y desde 1767 administraba una extensa hacienda en la Banda Oriental. Su labor al frente de la gobernación fue eficiente y tanto fue así, que cuando dejó el cargo, el Cabildo de Yapeyú manifestó que "ha sido muy arreglada, y ha mirado nuestros asuntos con amor y caridad sin que para ello faltase lo recto de la justicia y ésta distribuida sin pasión, por lo que quedamos muy agradecidos todos a su eficiencia." A principios de 1817, mientras José de San Martín al frente del Ejército de los Andes, cruzaba la cordillera de los Andes y vencía en Chacabuco, tropas portuguesas al mando del brigadier Chagas reducían a cenizas, entre otros pueblos misioneros, al de Yapeyú. "Ni los templos ni las cabañas -dice Bartolomé Mitre- fueron respetados; todos los pueblos fueron arrebatados, y el vencedor se replegó a su territorio cargado de botín, ostentando como trofeo ochenta arrobas de plata labrada, robada a las iglesias fundadas por los antiguos jesuitas."
Virrey Vértiz

Virrey Vertíz

   

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