José de San Martín
San Martín, su vida San Marítn, su paso por el ejército San Martín y su inserción en la política Comentarios acerca de San Martín Bibliografía
El éxito de la Revolución de Mayo de 1810 se festejó el 25 con todo: repique de campanas, música, iluminación extraordinaria y enarbolamiento de bandera en el Fuerte. De la alegría inicial, pasaron poco menos de dos años al ocurrir el regreso de San Martín a Buenos Aires. ¿Cómo era en aquél momento la situación política y militar? El gobierno se fue desacreditando gradualmente y carecía de apoyo. La Primera Junta derivó en la Junta Grande y en setiembre de 1811 se estableció el Primer Triunvirato, compuesto por Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. Los estrategas del movimiento revolucionario sabían desde un principio que no les sería fácil imponer su autoridad sobre todo el Virreinato y menos, en tres lugares bien determinados: el Alto Perú, el Paraguay y Montevideo. El tiempo les dio la razón. El control sobre el Alto Perú se perdió tras la derrota en Huaqui, en cercanías del lago Titicaca, el 20 de junio de 1811. Tras la derrota, nuestras tropas retrocedieron a la desbandada y sólo la energía de Juan Martín de Pueyrredón, puso un poco de orden en medio de la confusión reinante. En Yatasto, el 27 de marzo de 1812, entregó el ejército a su nuevo conductor, Manuel Belgrano. En el futuro, más precisamente en dos ocasiones, las tropas rioplatenses intentarán penetrar en el Alto Perú, mas nunca se volverá a alcanzar la posibilidad de controlar un área tan vasta como la dominada durante la primera entrada. La situación en Paraguay era distinta y también compleja. La formación de la Junta Provisional Gubernativa no fue recibida con entusiasmo. Recibida en Asunción la noticia de lo acaecido en Buenos Aires en mayo de 1810, una asamblea popular, integrada por vecinos de la ciudad y representantes de toda la gobernación intendencia decidió, el 24 de julio, jurar lealtad al Consejo de Regencia formado en España y mantener armoniosas relaciones con la Junta de Buenos Aires, cuyo reconocimiento de superioridad quedaría en suspenso hasta tanto el monarca resolviese lo que fuese de su agrado. En diciembre de 1810, Belgrano al frente de su Ejército penetró en territorio paraguayo; pero sufrió severas derrotas en Paraguarí y Tacuarí- y, con los pocos efectivos que le quedaban, debió dejar el Paraguay. Corridos apenas dos meses, un movimiento cívico militar formó el 14 de mayo un gobierno interino -integrado por el gobernador Velasco, Juan Valeriano de Zeballos y José Gaspar Rodríguez de Francia-, que enseguida convocó un Congreso General. Este se inició el 17 de junio, privó de todo mando a Velasco e integró una Junta de cinco miembros para que gobernase el territorio. Corridas las semanas, llegaban a Asunción, como comisionados de la Junta de Buenos Aires, Manuel Belgrano y Vicente Anastasio de Echevarría. Estos firmaron con la representación local, el 12 de octubre, un tratado por cuyo artículo 5 se reconocía la independencia del Paraguay, acuerdo que el Triunvirato porteño aprobó poco después. Así como Buenos Aires se erigió en rival de Asunción casi desde el momento en que la fundó Juan de Garay, Montevideo se transformó en contendiente de los porteños. En gran mayoría, los comerciantes allí instalados eran metropolitanos o respondían a personas o grupos residentes en España. Y si bien carecía de relevancia por las tropas terrestres de guarnición, tenía un temible poderío naval por ser apostadero de la escuadra real destacada en el Plata. La noticia de la Revolución llegó oficialmente a Montevideo el 30 de mayo de 1810. Se convocó a un cabildo abierto que se reunió el 1 de junio y se resolvió privilegiar la unión a la Capital y reconocer a la nueva Junta, a la seguridad del territorio y conservación de los derechos de Fernando VII. Al día siguiente, la asamblea se desdijo y condicionó su apoyo a que la Junta se sometiese al Consejo de Regencia de Cádiz. Ante esto, los porteños optaron por enviar a Juan José Paso a Montevideo en misión conciliadora. Recibido el 8 por la asamblea, sólo obtuvo una rotunda declaración de no reconocimiento. Quedó así planteada una situación que se resolvería por las armas en 1814. En los años intermedios la situación se complicó por los intentos portugueses para apoderarse de la Banda Oriental. Y el 4 de marzo de 1812 - pocos días antes de la llegada de San Martín- la artillería de ocho buques de guerra montevideanos bombardeaba a Buenos Aires, sin mayores resultados.
 
Revolución de Mayo en 1810

Revolución de Mayo en 1810

 

Fusilamiento de Liniers

Fusilamiento de Liniers

 

Rodriguez de Francia

Rodriguez de Francia

 
 
 
 

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