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Historia
Ataque a fortín español en el siglo XVII
 
 

Vista de la ciudad de Resistencia

 

El Fogón de los Arrieros

 

Durante el período hispano, el chaco se mantuvo como un reducto indígena no conquistado. Las pocas misiones que se instalaron en su territorio no pudieron subsistir, por el asedio de los Indios bravos o guaycurúes (como se llamaba también a los tobas, mocovíes y abipones). Estos indios podían vivir de la cacería gracias a la rica fauna de mamíferos que había en la región. Efectivamente, chaco significa, enlengua quichua, "país de las cacerías".

 
 

Las regiones del Chaco, Formosa y Misiones se mantuvieron por mucho tiempo como Territorios Nacionales, sin jurisdicción ni gobierno Provincial, debido a la política de defensa de las áreas de frontera. Luego de la pacificación de los pueblos fronterizos, se designó una Comisión Exploradora con el fin de buscar el mejor sitio para emplazar una colonia en el territorio del Chaco. Entre sus integrantes figuraban los agrimensores Arturo Sealtrang y Enrique Fostar, quienes determinaron que el lugar más apropiado era el paraje de San Fernando, donde realizaron las primeras mensuras para la futura colonia.

 
 

Afines de 1877, sesenta y siete familias italianas se embarcaron en Génova rumbo a las tierras chaqueñas, envueltas aún en la lucha contra los indígenas, y el 2 de febrero de 1878 desembarcaron en el sitio donde hoy se levanta un pequeño monolito. Ya ubicados, iniciaron un trabajo rudo, agotador, en un medio que les era hostil, junto a la selva llena de peligros. Y cuando en abril de 1879 arribaron otras cuarenta y nueve familias, procedentes de la región italiana de Udine, la labor era intensa y ya estaban en marcha las raíces de la futura provincia.

 
 

Esta región de nuestro país fue, a principios del siglo pasado, un área poco habitada.

En septiembre de 1884 se fijaron finalmente los límites definitivos de la gobernación, que ya contaba con ciudades como Resistencia, Colonia Benítez, Margarita Belén, Vicentini y Colonia Popular, pero que, sin embargo, debería esperar hasta el 8 de agosto de 1951 para ser declarada provincia.

 
 

El nombre La Resistencia con que se designó la colonia tuvo su origen en un hecho acaecido el 6 de febrero de 1876. En esa oportunidad, el cacique Leoncito, de los Chunupíes (parcialidad de los Vilelas) -reconocido como jefe también por otras etnias- rompió la paz acordada en septiem bre del año anterior con la Comisión Exploradora alegando maltrato recibido de algunos de lo; - ocupantes blancos , que eran unos quince obre ros correntinos, italianos y franceses. Atacó las viviendas más cercanas al bosque, matando a algunas personas y dejando varios heridos. Los pobladores se agruparon en la casa del coronel José M. Avalos, cuya empalizada la convertía casi en un fortín. Desde allí pudieron resistir los ataques durante varios días, hasta que llegaron las tropas del Ejército de Línea desde Corrientes.

 
 

La poblaciones del Chaco, surgidas de una colonización relativamente reciente, tienen un aspecto más nuevo que el de otras ciudades, así como también una dinámica propia. Hay en ellas un alto porcentaje de extranjeros (oriundos del Paraguay y de países de Europa oriental y balcánica). Alrededor de las ciudades se han formado pequeñas comunidades indígenas, prácticamente integradas a la vida económica general aunque conservan su organización social, sus hábitos y sus tipos de vivienda. Resistencia, la capital de la provincia, tiene más de 200.000 habitantes. se halla a escasa distancia de las costas del río Paraná. su trazado es moderno, con calles espaciosas lo que la diferencia de las viejas ciudades fundadas por los españoles. Dos suburbios industriales (Puerto Barranqueras y Puerto Vilelas) le dan salida al Paraná. otras ciudades importantes son Presidente Roque Sáenz Peña, Villa Ángela, Taco Pozo y Fuerte Esperanza, ubicada en el corazón mismo de El impenetrable, en el extremo oeste de la provincia.

 
 

La cultura chaqueña es la consecuencia de una gran mezcla entre la de los aborígenes originarios del lugar y la de los colonizadores. muchos de sus habitantes hablan perfectamente el guaraní y, al mismo tiempo, poseen todas las características propias de la cultura hispanoamericana. tal vez el más claro exponente de esta combinación sea el centro El Fogón de los Arrieros, en Resistencia, que para algunos representa el único lugar donde se comprende la universalidad de la provincia. De este centro han salido numerosos artistas que son el orgullo de Resistencia.

 
 

La comunidad aborigen cuenta con unos 30.000 integrantes, que se distribuyen por toda la geografía de la provincia. En la actualidad existen tres pueblos aborígenes, con su cultura, su lengua y sus características propias. Ellos son QOM (Toba), WICHI (mataco) y MOQ´OITt (Mocovil). – 

   

Tobas

La nación toba constituye el grupo indígena más numeroso en la actualidad. Están distribuidos en Resistencia, Quitilipi, Machagai, Sáenz Peña, General San Martín, Juan José Castelli, Miraflores y Pampa del indio. Trabajan en alfarería, cestería y tejeduría.

Matacos

Se ubican a orillas del río Teuco-Bermejo. Las principales comunidades son las de El Sauzalito, El Sauzal, Nueva Pompeya, Tres Pozos, Wichi y El colorado.

Mocovies

Los asentamientos más importantes se encuentran en colonia Pastoril (cercana a Villa Ángela), san Bernardo y La Tigra se destacan en trabajos de alfarería de alta calidad.

 
Artesania Toba
Artesania realizada por los Tobas
Tobas con agricultura
Faenas agrícolas en las reducciones mocovíes
 
 
 

La antigüedad de los primitivos habitantes del chaco se remontaría a 8.000 años A.C. época en que habrían penetrado en la región por los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, desde el sudoeste brasileno. sin embargo, también llegaron grupos representativos de los pampas, patagones y de culturas andinas. En el momento de la conquista, los tobas se encontraban en el territorio comprendido entre los ríos Pilcomayo y Bermejo, lo que hoy es el centro de Formosa

 
 

Hacia el siglo XVII, rieles a su naturaleza nómade, los tobas, luego de adoptar el caballo, incursionaron por la margen derecha del río Bermejo, camino al sur. En su amplia dispersión, se extendieron aún más hacia Formosa, Salta y Bolivia, abarcando casi todo el Gran chaco. incluso llegaron hasta los contrafuertes andinos, costeando el río Pilcomayo hacia el oeste. Los conquistadores españoles consideraban a los tobas uno de los pueblos más belicosos del norte argentino, dados sus continuos ataques a distintas poblaciones y ciudades de la región. Del mismo modo que los mocovíes y abipones, los tobas se hicieron poco menos que invencibles por su habilidad en el uso del caballo.

 
 

Eran diestros con el arco y la flecha, y esgrimían la poderosa y temida maza rompecabezas, hecha de madera dura y pesada, de forma cilíndrica. También usaban la boleadora gaucha, de piedra y tiento de cuero. Además del arco, la flecha y la lanza, el aborigen moderno comenzó a emplear cuchillo, machete, hacha, fusil y otros tipos de armas de fuego, vendidas por comerciantes o robadas por el indio a los soldados. una de las últimas armas primitivas que dejaron de utilizar los indígenas chaqueños fue la lanza.

 
 
       

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