Los caudillos y la organización nacional

La crisis de 1820 no fue una reacción de los caudillos contra la organización nacional, sino una demostración de la presencia de factores hasta allí ignorados o menospreciados como las provincias, las fuerzas del interior con sus hombres representativos, que resistían a la hegemonía porteña. Polarizaron las corrientes que se levantaron en 1820 Contra el centralismo y el monarquismo de la constitución de 1819, como federales, frente a los que se denominaron unitarios


La ciudad y el interior

El federalismo fue un fenómeno espontáneo en el desarrollo de la revolución de la independencia; fue una manifestación de la existencia del Cabildo colonial, desquiciado, célula viva, y cobró cuerpo con las instrucciones que dio Artigas a los diputados de la Banda Oriental en 1813 y cuyo desconocimiento derribó al Directorio y anuló la acción del Congreso constituyente de 1816-1820. Con la irrupción violenta de las provincias, se volvió a las fuentes originarias de la revolución, a la corriente republicana obscurecida y esfumada, al mismo tiempo que se levantó en el panorama nacional la vida provincial frente al factor porteño, al puerto dominante y supremo, que libra su lucha con las aduanas interiores.

Las provincias no pueden ser ya ignoradas y esas formaciones que no quería tener en cuenta Buenos Aires y que reconocía Artigas, explican la influencia que tuvo el caudillo oriental en la mesopotamia, en Santa Fe, hasta en Córdoba y Buenos Aires.

Los Caudillos

Pero los caudillos de 1820 no eran contrarios a la organización nacional, sino que exigían el reconocimiento de las provincias y su autonomía dentro de un marco de relaciones federativas.
En 1920 Bernabé Aráoz proclama la República Federal de Tucumán, con Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, que luego se disgregan; esa República era un núcleo territorial autónomo, no un Estado independiente. Bernabé Aráoz, nombrado en 1814 gobernador intendente de la nueva provincia de Tucumán, presidente supremo de la República de Tucumán, fue derrocado y fusilado en 1824 por orden del gobernador Abraham González.

Después del alzamiento de Arequito, el 17 de enero de 1820, se instala en Córdoba, en marzo, la Sala de representantes y declara que la soberanía de la provincia reside en ella misma y en su representación "entretanto se arregla la constitución". 

Bernabe Araoz

Al proclamarse Aráoz gobernador de la Provincia del Tucumán, esta provincia incluía a las ciudades subordinadas de Catamarca y Santiago del Estero. Fue elegida una Representación de la Provincia Federal del Tucumán para sancionar una constitución, compuesta por dos diputados por Catamarca y dos por Tucumán, ya que los dos santiagueños no fueron electos. Aráoz proclamó la República Federal del Tucumán el 22 de marzo de 1820 y logró que los representantes del Congreso Soberano que redactaba la constitución, sancionaran con fuerza de ley esa declaración los días 17 y 18 de mayo. El Congreso, que se reservó el título de Alteza, creó un Poder Ejecutivo con el título de Presidente Supremo, que asumió Aráoz el 19 de mayo de 1820 con un sueldo anual de $4.000 (un quinto del presupuesto de la República). La Constitución para la República del Tucumán fue sancionada el 6 de septiembre de 1820 y jurada solemnemente el 20 de septiembre. Esa constitución creó una Corte Primera de Justicia y abolió el Cabildo. Fue creada una moneda nacional y una bandera, y se concedieron altos cargos militares a miembros del Ejército de la República. El ex gobernador De la Mota Botello fue teniente de gobernador de Catamarca dependiente de Aráoz desde agosto de 1820 hasta marzo de 1821.

El 30 de enero de 1821 fue sancionada la constitución provincial y su artículo 29 dice: 

"La provincia de Córdoba es libre e independiente, reside esencialmente en ella la soberanía y le compete el derecho de establecer sus leyes fundamentales por constituciones fijas, y entretanto por reglamentos provisorios en cuanto no perjudiquen los derechos particulares de las demás provincias y los generales de la confederación"...

La Constitución de Córdoba fue elaborada por una comisión integrada por José Gregorio Baigorri y José Norberto Allende y fue como una anticipación del régimen inaugurado en 1853. Enrique Martínez Paz escribió al respecto: 

"La Constitución de 1821 ha puesto orden y regido la vida institucional por más de veinte años consecutivos; algunas veces, sus disposiciones no habrán sido valla suficiente para contener los abusos nacidos de los excesos del poder, pero su espíritu liberal y el sistema que implantaba, como una transacción entre la unidad y el puro federalismo, parecen el resultado de una adivinación que anticipa el régimen definitivo del país".

Corrientes dicta su reglamento provisorio el 11 de diciembre de 1821, al separarse de Entre Ríos; la constitución provincial es de 1824. En el artículo 39, al referirse al poder legislativo y sus atribuciones, afirma que "queda a salvo todo aquello que haya o pueda corresponder al cuerpo o estado general de la federación nacional"...

La Constitución de Salta y Jujuy, el 9 de agosto de 1821, advierte que sus disposiciones "quedan sujetas a la aprobación, reforma y variaciones que el Congreso nacional quisiera practicar"...

El tratado del Cuadrilátero preveía la convocatoria de un congreso nacional.

El estatuto provisorio de Entre Ríos, 22 de marzo de 1822, contiene declaraciones bien definidas:

La provincia "es una parte integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y forma con todas una sola nación, que se reconocerá bajo aquel dictado, u otro que acuerde el congreso general, a cuyas deliberaciones se sujeta desde ahora; y promete estar y pasar por ellas, sin contradicción, así en esto como en todo lo demás que le corresponde"...

Catamarca se separa de la República de Tucumán en agosto de 1821, y dictó su primera constitución provincial el 11 de julio de 1823; en ella se prevé la unión nacional y se dan atribuciones para reformar el reglamento "principalmente para la formación del poder central".

San Juan dicta su Carta de Mayo, obra de Salvador María del Carril, en mayo de 1825.San Luis se adhiere, en 1822, a la idea de un Congreso general.Santiago del Estero, al separarse de Tucumán, el 27 de abril de 1820, declara que es parte integrante del territorio de la Confederación del Río de la Plata y que no reconoce otra soberanía o superioridad que la del Congreso de los otros estados. Pero tan sólo desde 1830 tratará de organizarse constitucionalmente la provincia.

Pacto del Cuadrilatero

El Tratado del Cuadrilátero fue un pacto firmado el 25 de enero de 1822 entre representantes de las provincias argentinas de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. El tratado buscaba ser un pacto ofensivo-defensivo entre las provincias firmantes ante un ataque luso-brasileño desde la Banda Oriental, lo cual era visto como muy probable. También quería establecer la paz luego de la derrota del caudillo entrerriano Francisco Ramírez, que en 1821 había invadido Santa Fe y Córdoba, sin éxito.

Las provincias, nuevo factor de la vida nacional

Las provincias aparecen desde 1820 como nuevos factores de la vida nacional, adquieren compromisos, firman pactos, los pactos interprovinciales, elementos de la constitución nacional. El primero de esos pactos fue el del Pilar, el 23 de febrero de 1820, entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Se establece allí que las partes contratantes reconocen que :

"el voto de la Nación y muy particularmente el de las provincias de su mando, respecto al sistema de gobierno que debe regirlas, se ha pronunciado en favor de la federación que de hecho admiten. Pero que debiendo declararse por diputados nombrados por libre elección de los pueblos, se someten a sus deliberaciones. A este fin, elegido que sea por cada provincia popularmente su respectivo representante, deberán los tres reunirse en el convento de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe a los sesenta días contados desde la ratificación de esta convención. Y como están persuadidos que todas las provincias de la Nación aspiran a la organización de un gobierno central, se comprometen cada uno de por sí de dichas partes contratantes a invitarlas y suplicarles concurran con sus respectivos diputados para que acuerden cuanto pudieren convenirles y convenga al bien general".

La crisis interna, las desavenencias, las rivalidades impidieron la reunión de San Lorenzo. Artigas no quiso reconocer validez al pacto del Pilar y formó una alianza ofensiva y defensiva entre la Banda Oriental, Corrientes y Misiones, en la que el jefe oriental era designado protector de la libertad. En el punto 6º del convenio se expresa:

"Las tres provincias admiten bajo estos principios a otra cualquiera que entre por los intereses de una liga ofensiva y defensiva hasta la resolución de un Congreso general de las provincias"...

Esto indica que también Artigas preveía la solución final a través de un Congreso general de las provincias. Cuando se declaró la guerra entre Buenos Aires y Santa Fe, la provincia de Córdoba hizo de mediadora y de esa mediación resultó el tratado de Venegas o Banegas, el 24 de noviembre de 1820, que establece la paz dejando el reclamo de los derechos respectivos al próximo congreso nacional. En su artículo segundo se consigna que promoverán eficazmente 

"la reunión del Congreso dentro de dos meses remitiendo sus diputados a la ciudad de Córdoba por ahora, hasta que en unidad elijan el lugar de su residencia futura".

Lo mismo que en las provincias del litoral, ocurría en las del norte, por ejemplo, el conflicto entre Santiago del Estero y Tucumán, que condujo al convenio de Vinará, el 5 de julio de 1821, con la presencia del mediador de Córdoba; se consigna allí que el arreglo de las diferencias subsistentes se relega al congreso general. Se establece también en el convenio de Vinará que las partes contratantes enviarán un diputado con poderes amplios a Córdoba para la instalación del congreso general. Las mismas provincias firmaron el 19 de setiembre del mismo año un tratado en Tucumán en el que es más explícito aún el compromiso del congreso general.

El tratado del Cuadrilátero, el 25 de enero de 1822, firmado por las provincias del litoral, insiste igualmente en la reunión del congreso general. Las provincias de Cuyo no quedan atrás en la aspiración a influir en cada uno de los pueblos, de la Unión "a fin de concentrar la Nación en un Congreso general sea cual fuese el punto por primera vez de su reunión", según rezan las instrucciones del diputado por Mendoza a la reunión de las tres provincias cuyanas en San Miguel de las Salinas.

Como se puede comprobar, las provincias y sus caudillos no se oponían entonces a la constitución de la Nación y todos invocaban la necesidad de la reunión de un Congreso general. Y no siempre fueron las provincias interiores las causantes de la frustración, como por ejemplo, en el caso del Congreso nacional convocado por el gobierno de Córdoba, bajo el impulso del gobernador Juan Bautista Bustos.
Desde 1820, Buenos Aires tuvo que tratar, a pesar de su mayor gravitación, con las provincias sobre una base de igualdad y fijar las normas de conducta a seguir en convenios interprovinciales.
Después de la derrota de Rondeau, en Cepeda, vencido por los caudillos federales Francisco Ramírez y Estanislao López, como se ha dicho, se firmó el tratado del Pilar, con el que no estuvo conforme Artigas por juzgarlo contrario a los principios de la federación; en respuesta a ese convenio, a mediados del mismo año hizo firmar en Avalos un tratado de alianza defensivo-ofensiva con Corrientes y Misiones, que tuvo poca duración, porque al emigrar en derrota al Paraguay el caudillo oriental vencido por los portugueses y expulsado de la mesopotamia por Ramírez, se proclamó en Corrientes el 29 de setiembre, la República de Entre Ríos con la colaboración de José Simón García Cossio, correntino, Cipriano Urquiza, entre-rriano; Lucio Mansilla, porteño, y Evaristo Carriego, misionero, y la inspiración del propio Francisco Ramírez.

El congreso de Córdoba, a cuya asistencia compromete el pacto de Banegas, en 1821, no contó con el asentimiento de las provincias del litoral, y la de Buenos Aires, en documento redactado por Rivadavia, le rehusó carácter constitucional, atribuyéndole el de simple convención nacional.

Después del fracaso del Congreso nacional de Córdoba, se reunió en Santa Fe una convención de diputados de Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe. Lucio Mansilla, gobernador de Entre Ríos, presentó las bases de lo que se llamó tratado del Cuadrilátero, el 25 de enero de 1822. Consta de 17 artículos y un adicional. Se establece la paz, la amistad y la unión de las cuatro provincias; la acción común contra españoles, portugueses o cualquier otro poder extranjero y contra cualquier poder americano que atentase contra la integridad de la patria; fija límites a las provincias de Entre Ríos con Corrientes y de Corrientes con Misiones; prohibe la declaración de guerra u hostilidades de cualquiera de las provincias contratantes o de otra provincia de la nación sin previo acuerdo de las otras tres; se consagra la libertad de comercio marítimo o interprovincial; se resuelve la no concurrencia o retiro de los representantes al congreso de Córdoba y la postergación de cualquier congreso hasta que las circunstancias del país indiquen la conveniencia de celebrarlo, previa invitación de cualquiera de las contratantes; se reconoce a Misiones el derecho a formar un gobierno propio; por un pacto reservado se acuerda indemnizar a Santa Fe con ganados y dinero y devolver a Corrientes bienes perdidos durante la última campaña de Ramírez.

En el tratado del Cuadrilátero el gobierno de Buenos Aires logra suprimir hasta la palabra federación; pero con todo aseguró la paz, la unión y la cooperación de las provincias del litoral; el gobierno de Martín Rodríguez no sólo se dedicó a llevar adelante su labor constructiva in-terna, sino que se dispuso a preparar el próximo congreso, enviando previamente delegados de prestigio a las provincias para invitarlas y persuadirlas; el congreso se reunió en diciembre de 1824, bajo el gobierno de Juan Gregorio Las Heras.

Las provincias de Corrientes y Misiones firmaron en San Miguel, en 1823, un pacto defensivo y ofensivo, de mutua protección y cooperación, de libre navegación, comercio, etc.

Tratado del Cuadrilátero

El Tratado del Cuadrilátero fue un pacto firmado el 25 de enero de 1822 entre representantes de las provincias argentinas de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. El tratado buscaba ser un pacto ofensivo-defensivo entre las provincias firmantes ante un ataque luso-brasileño desde la Banda Oriental, lo cual era visto como muy probable. También quería establecer la paz luego de la derrota del caudillo entrerriano Francisco Ramírez, que en 1821 había invadido Santa Fe y Córdoba, sin éxito.

Fue firmado por:


Francisco Fernández de la Cruz, por Buenos Aires;

  • Juan Francisco Seguí, por Santa Fe;
  • Casiano Calderón, por Entre Ríos;
  • Juan Nepomuceno Goitía, por Corrientes.

El pacto establecía:

  • La paz y unión de las cuatro provincias y una alianza ante una posible agresión extranjera, de españoles o portugueses (y brasileños).
  • La libre navegación de los ríos para las provincias firmantes.
  • El retiro de los diputados del diminuto congreso de Córdoba.
  • Cualquiera de las provincias contratantes podía convocar un congreso cuando creyese llegada la oportunidad conveniente.

La alianza de Buenos Aires con las provincias del Litoral, asegurada mediante subsidios a los gobiernos, le dio oportunidad a Buenos Aires de neutralizar al gobernador cordobés Juan Bautista Bustos, quien esperaba una organización del País con un congreso que estableciera ya desde 1825 una Constitución Nacional.