Puebladas en la dictadura de Onganía

Las puebladas en Argentina entre 1969 y 1970 fueron una serie de insurrecciones populares sucedidas en ese lapso en varias ciudades del llamado "interior" argentino, todas ellas conocidas con denominaciones terminadas con el sufijo aumentativo azo, razón por la cual se las conoce también como "el ciclo de azos". Argentina estaba por entonces bajo una dictadura autodenominada Revolución Argentina, promovida por Estados Unidos bajo la influencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional, en el marco de la Guerra Fría. Una de las primeras medidas de la Revolución Argentina fue abolir los partidos políticos con el fin de instalar un régimen autoritario permanente, hecho que eliminó la actividad política y desencadenó una multiplicidad de acciones insurreccionales, entre ellos las puebladas que caracterizaron el período. Las principales puebladas insurreccionales sucedidas entre 1969 y 1970 fueron: el Ocampazo (enero-abril de 1969), el Correntinazo (mayo de 1969), el primer Rosariazo (mayo de 1969), el Salteñazo (mayo de 1969), el primer Cordobazo (mayo de 1969), el primer Tucumanazo (mayo de 1969), el segundo Rosariazo (septiembre de 1969), el Choconazo (febrero-marzo 1970),

Contexto histórico

En 1966 el presidente Arturo Illia fue derrocado por un golpe de estado que dio inicio a una dictadura autodenominada Revolución Argentina, liderada por el general Juan Carlos Onganía que asumió el gobierno con el beneplácito de los Estados Unidos y de sectores del sindicalismo ligados al peronismo, movimiento político que había estado proscripto desde el golpe de estado de 1955. Este nuevo gobierno siguió los lineamiento de la reciente Doctrina de la Seguridad Nacional creada por el país norteamericano, para imponer el control militar en los países latinoamericanos, con el fin de combatir al comunismo durante la Guerra Fría. Con el fin de instalar un régimen político autoritario permanente, una de las primeras medidas de la dictadura fue abolir los partidos políticos, por lo que la actividad política se encauzó por vías insurreccionales, que incluyeron organizaciones guerrilleras y movimientos populares focalizados denominados puebladas.

Por esa época también repercutían en el país los movimientos de liberación nacional, como la Guerra de Vietnam, la Guerra de Liberación de Argelia y la Revolución Cubana -uno de cuyos líderes era el argentino Ernesto Che Guevara-, así como movimientos juveniles como el Mayo francés y las luchas antiracistas y antibélicas en los Estados Unidos.

Las Puebladas

Ocampazo

El Ocampazo fue una revuelta social sucedida entre enero y abril de 1969 en la ciudad de Villa Ocampo, Santa Fe. Se trató de una huelga obrera que derivó en una pueblada en defensa de la histórica y principal fuente de trabajo de la ciudad, el Ingenio Arno, el cual, afectado por las medidas económicas de la dictadura, anunciaba su cierre definitivo. En las marchas participó activamente la población, incluyendo a los maestros y al sacerdote de la localidad Rafael Yacuzzi, que fue detenido, junto al secretario general de la CGT de los Argentinos Raimundo Ongaro.

Correntinazo (mayo de 1969)

El Correntinazo fue un movimiento insurreccional ocurrido el 15 de mayo de 1969 en la ciudad de Corrientes, capital de la provincia del mismo nombre. El mismo se originó en una protesta que venían realizando estudiantes chaqueños y correntinos, a raíz de la privatización del comedor de la Universidad Nacional del Nordeste. En ese marco el movimiento estudiantil realizó una marcha en la ciudad de Corrientes, reprimida por la policía en cuyo transcurso asesina al estudiante de Medicina Juan José Cabral. El asesinato produjo la indignación generalizada de la población, desencadenando una batalla campal contra la policía en toda la ciudad.

Primer Rosariazo (mayo de 1969)

El primer Rosariazo comenzó el 16 de mayo a raíz de una protesta estudiantil en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario. Al día siguiente la policía, al reprimir una manifestación, asesina al estudiante Adolfo Bello. Ante el hecho la Confederación General del Trabajo de los Argentinos decretó el estado de alerta. El 21 de mayo las agrupaciones sindicales y estudiantiles realizaron una marcha de protesta que, al ser reprimida por la policía, derivó en una batalla campal que obligó a las fuerzas de seguridad a replegarse. Los manifestantes ocuparon el rectorado de la Universidad y la sede de transmisión de LT8 Radio Rosario. Durante el curso de la represión fue asesinado el obrero y estudiante Luis Norberto Blanco, de 15 años. Desde la madrugada del 22, la ciudad de Rosario fue declarada "zona de emergencia bajo jurisdicción militar", quedando bajo el mando del general Roberto Fonseca. El 23, un grupo de 38 sindicatos dispuso la realización de un masivo paro industrial, apoyado por una declaración de los sectores de la Iglesia más afines a los grupos obreros. Más de 7.000 personas acompañaron al féretro de Blanco en su procesión hacia el cementerio y los obreros de la Unión Ferroviaria, que había adherido al paro, se manifestaron contra la suspensión de los delegados que tomaron la medida. El conflicto ferroviario se agravaría y desembocaría en el segundo Rosariazo. Cuando el 20 de junio el dictador Juan Carlos Onganía concurrió a la ciudad con motivo del Día de la bandera, la CGT lo declaró "persona non grata".

Salteñazo (mayo de 1969)

El Salteñazo fue una insurrección popular ocurrida en la ciudad de Salta entre el 21 y el 25 de mayo de 1969. El estallido se inició con una huelga de estudiantes secundarios, que bloquearon con pegamento las puertas de ingreso a los establecimientos educativos para concentrarse en la plaza principal, frente a la casa de gobierno, para exigir la renuncia de Hugo Alberto Rovalettidesignado por la dictadura de Onganía para hacerse cargo de los poderes ejecutivo y legislativo de la provincia. Con apoyo sindical y de la población, y armados con naranjas y barricadas, los estudiantes y obreros enfrentaron a la policía y tomaron el centro de la ciudad durante unas horas. Las protestas continuaron con una misa masiva por los tres estudiantes asesinados pocos días antes en el Correntinazo y el Rosariazo y por la noche una marcha de antorchas. Los mujeres que integraban la manifestación ingresaron también al exclusivo club 20 de Febrero, símbolo de la clase alta salteña. Luego de tres días de enfrentamientos, los manifestantes dieron por terminada la pueblada con un acto obrero-estudiantil bajo el lema “Universidad y gobierno para el pueblo”. 

Primer Cordobazo (mayo de 1969)

El Cordobazo se produjo el 29 y 30 de mayo de 1969 en la ciudad de Córdoba, la segunda en importancia del país. El primero de esos días, los sindicatos de la industria automotriz (SMATA) y la energía (Luz y Fuerza) convocaron a un paro activo contra la decisión del gobierno de suprimir el sábado inglés (medio día de descanso semanal). Los estudiantes adhirieron y en el transcurso de la misma fue asesinado el obrero mecánico y estudiante Máximo Mena. La indignación popular provocó una reacción masiva de la población, que se adueñó de la ciudad, levantando muros de contención (barricadas) contra la policía, que debió replegarse a sus cuarteles dejando la ciudad en manos de los trabajadores, estudiantes y vecinos enardecidos. El gobierno militarizó la ciudad y envió al Ejército para recuperarla, cosa que hizo en horas de la noche del día siguiente, con un saldo de decenas de heridos y cientos de detenidos.

Primer Tucumanazo (mayo de 1969)

En un contexto de protestas y crisis terminal de la industria azucarera en la provincia de Tucumán, eje de su economía, debido a la decisión de la dictadura de cerrar once ingenios, el primer Tucumanazo estalló en San Miguel de Tucumán, el 27 Mayo de 1969. Ese día se produjo el movimiento estudiantil y el sindicato de la industria azucarera (FOTIA) convocaron una marcha de Silencio por las muertes de Bello y Cabral, en Corrientes y Rosario respectivamente,a las que sumaron espontánemente miles de ciudadanos. En la plaza Independencia se inició un enfrentamiento generalizado con la policía provincial, en el que los manifestantes estuvieron a punto de tomar la casa de gobierno y tomaron control efectivo de la ciudad durante toda la noche y la madrugada del día siguiente, cuando la policía recién pudo retomar el control.

Segundo Rosariazo (septiembre de 1969)

El segundo Rosariazo se desencadenó el 16 de septiembre debido a una serie de huelgas que venía llevando adelante el sindicato ferroviario (Unión Ferroviaria). La dictadura militar había decidido poner a los trabajadores ferroviarios bajo las leyes militares, hecho que llevó a la CGT Rosario -que estaba unificada- a declarar una huelga general con movilización por 36 horas a partir del 16 de septiembre, contando con la adhesión de la Federación Universitaria de Rosario y los partidos políticos. Las gruesas columnas sindicales y juveniles fueron reprimidas por la policía con la intención de dispersarlas, pero la reacción masiva de la población hizo que las fuerzas policiales tuvieran que replegarse y dejar un gran sector de la ciudad en poder de la población. El gobierno nacional dispuso la militarización de la ciudad bajo el mando del coronel Leopoldo Fortunato Galtieri, quien diez año después sería el dictador que comandó la Guerra de Malvinas. El Ejército lograría recuperar la ciudad sólo al día siguiente, luego de toda una noche de combates. 

Choconazo (febrero-marzo 1970)

El Choconazo fue una huelga y ocupación de la obra de la central hidroeléctrica El Chocón, una de las más importantes de la historia argentina, entre el 23 de febrero y el 14 de marzo de 1970. El conflicto había comenzado el año anterior debido a las malas condiciones de seguridad laboral que ya había provocado ocho muertos. Debido a la inactividad del sindicato UOCRA dirigido por Rogelio Coria, cercano al gobierno militar, los obreros de la obra eligieron sus delegados. La empresa y el sindicato los desconoció. El gobierno por su parte detuvo y torturó a dos de los tres delegados elegidos (Antonio Alac, Armando Olivares, Edgardo Torres) y al sacerdote que los apoyaba (Pascual Rodríguez). La policía provincial al mando del gobernador Felipe Sapag y la Gendarmería, con una tropa de 800 hombres armados, cercaron a los obreros y obreras, pero estos impidieron el avance de las mismas con barricadas y la amenaza implícita de utilizar los explosivos que habían quedado en su poder. La población de la ciudad de Neuquén se solidarizó con los huelguistas y les llevaban alimentos. Finalmente las fuerzas represivas aceptaron los reclamos obreros, garantizados por el obispo Jaime de Nevares, uno de los más destacados adherentes a la Teología de la liberación.