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Los restauradores y Barranca Yaco

Asesinado de Quiroga en Baranca Yaco
Asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco.
 

Facundo Quiroga había viajado al norte para mediar entre los gobernadores de Tucumán Y Salta. Luego de lograr un acuerdo, el 6 de febrero de 1835 emprendió el regreso hacia Buenos Aires. Le habían advertido que evitara pasar por Córdoba. Los hermanos Reynafé, caudillos locales y partidarios de Estanislao López, su gran enemigo, podrían atentar contra su vida.

El Tigre de los Llanos ignoró el consejo y el 16 de febrero de 1835, una partida comandada por Santos Pérez le dió muerte en Barranca Yaco. El asesinato produjo una profunda convulsión en Buenos Aires. Además, el hecho facilitó que la Sala de Representantes nombrara nuevamente gobernador a Juan Manuel de Rosas y le concediera la suma del poder público

Viamonte

Juan J. Viamonte fue gobernador entre 1831 y 1833.
 

Afiche de Rosas

Afiches de la época de Rosas.

La vuelta del Restaurador

 

Durante los Gobiernos de Juan J. Viamonte y Manuel V Maza, la Legislatura bonaerense, dominada por los "apostólicos" ofreció la gobernación a Rosas. Éste se negó a aceptar el cargo porque juzgaba imposible gobernar la provincia sin facultades extraordinarias. Pero la Legislatura se resistía, pues veía en ello la legalización de la dictadura. 

El pánico generado por el asesinato de Quiroga terminó con la resistencia. El 7 de marzo de 1835, Rosas fue nombrado gobernador con la "suma del poder público" fórmula política que encubría y superaba la de las facultades extraordinarias. Para asegurar su posición, Rosas ratificó la decisión mediante un plebiscito, que se hizo en la ciudad: obtuvo 9.320 votos a su favor y sólo ocho en contra.

Con la suma del poder público en sus manos, Rosas separó de sus cargos a todos aquellos que eran tenidos por unitarios o "traidores". Entre otros expulsó de la Universidad al profesor Cosme Argerich.

Los jueces de paz de la provincia de Buenos Aires constituían un eslabón importante entre el gobierno y la población. reunían facultades políticas, judiciales y policiales y se hacían cargo del mantenimiento del orden rural .

La Religión y Rosas

Juan Manuel de Rosas
Juan Manuel de Rosas
 

La construcción de un orden unánimemente federal se expresó también en la vida social. Así, era obligatorio usar la cintilla punzó a toda hora; en las fiestas y tertulias se acostumbraba bailar el minué federal, y para los hombres era imprescindible el espeso bigote federal. Aunque Rosas temía el desorden de los festejos populares espontáneos, solía organizar celebraciones para las fechas patrias y la imagen del Restaurador presidía las marchas y los desfiles. También aparecía en los altares. La Iglesia católica recuperó el terreno perdido desde 1810 y en 1836, la orden de los jesuitas fue readmitida, luego de setenta años de prohibición.

La casa de Moneda , crea da en 1836 a partir de la disolución del Banco Nacional se convirtió en un verdadero banco, o sea, en una institución para depósitos, descuentos y emisión de papel moneda.

Afiches afines a J.M. de Rosas

Afiche con la cara de Rosas

Unitarios y Federales

 

Rosas tendía a identificar dos únicos partidos: los "federales", sus partidarios, y los "salvajes unitarios'; sus enemigos. Muchos historiadores creyeron ver en esta dicotomía la explicación de todo el período posterior a la Revolución. Pero las cosas eran más complejas. 

El grupo unitario nació en el Congreso de 1824, respaldó a Rivadavia y defendió la necesidad de un gobierno central. 

Otros opositores a Rosas, como el gobernador correntino Pedro Ferré o Juan Bautista Alberdi, no compartían sus planteos. A su vez, había grupos que se llamaban federales, pero que tenían ideas muy diversas aunque coincidían en el apoyo a la autonomía de las provincias, incluyendo a Buenos Aires.

Rosas y la Provincias

Ejecucion de los Reinafe
Ejecución de los hermanos Reynafé por el asesinato de Facundo Quiroga ne 1835 en Barranca Yaco
 
Casade la Moneda
Casa de Moneda creada por Rosas, se formo donde antes estaba el antiguo Banco Nacional
 

La muerte de Facundo Quiroga puso más en evidencia la creciente hegemonía que Buenos Aires volvía a ejercer sobre las demás provincias. Al asumir su segundo gobierno, Rosas entendió que este dominio debía estar basado en la misma unanimidad política que había impuesto en su provincia. 

Para lograrlo, utilizó diversas estrategias. La Ley de Aduanas de 1835, por ejemplo, fue recibida con general beneplácito, excepto por Corrientes. La condena de los hermanos Reynafé, acusados del asesinato de Quiroga, le permitió colocar un gobernador adepto en Córdoba y terminar con el poco prestigio que aún mantenía el santafesino Estanislao López como jefe nacional del federalismo.

Tras la expedición al río Colorado, el 10 de mayo de 1836 la Junta de Representantes de Buenos Aires aprobó una ley que permitió a los grandes enfiteutas convertirse en propietarios .

La Casa de Moneda porteña acuñaba piezas con la reiterada consigna de “¡Viva la Federación”. Hacia 1846, el bloqueo francés suprimió la mayor parte de los ingresos provinciales y Rosas se vio obligado a hacer una nueva emisión de dinero.

La ley arancelaria del 18 de diciembre de 1835 fijó un impuesto básico del 17% a los productos importados. Algunos de ellos recibían un tratamiento especial, como la yerba mate, cuyo arancel ascendía al 24%.

La aduana era la principal fuente de ingresos de la provincia de Buenos Aires. Por ello, Rosas perfeccionó la administración y percepción de los derechos aduaneros. 

En 1842 creó una comisión para actualizar mensualmente los aranceles de los productos importados .

 

La Guerra en el Norte

   
Alejandro Heredia
 

El asesinato de Quiroga permitió a Alejandro Heredia, gobernador de Tucumán, construir una fuerte hegemonía en el Norte, que tranquilizó a Rosas

Pero la guerra con la Confederación Peruano-Boliviana entre 1837 y  1839 revirtió esta situación. Pese a su entusiasmo, la fortuna militar de Heredia fue muy pobre. Sus sueños de conquistar Potosí chocaron con la falta de recursos y con el odio que se había ganado en Salta y Jujuy.

Santa Cruz fue finalmente derrotado por los chilenos en Yungay, el 20 de enero de 1839, pero poco antes Heredia caía asesinado. Su desaparición marcó el fin de un equilibrio regional, situación que no alegró al Restaurador.

En la guerra contra la Confederación liderada por Santa Cruz coincidieron Chile y la Argentina. Las tropas de Rosas avanzaron hacia Tarija, mientras los chilenos marchaban hacia Arequipa.

La Confederación Peruano-Boliviana se articuló en tres provincias: Perú se partió en dos (Nor-Perú y Sur-Perú) y Bolivia se mantuvo íntegra.

La campaña contra Santa Cruz fue confiada por Rosas a las fuerzas provinciales de Alejandro Heredia. Éste pidió refuerzos y el Restaurador mandó tropas al mando de Gregorio Paz. Alejandro Heredia, gobernador de Tucumán, tomó la iniciativa de las operaciones contra Santa Cruz. El 28 de junio, una columna boliviana, al mando de Otto Phillip Braun, ocupó Cochinoca y avanzó sobre Humahuaca. La derrota de las tropas argentinas en Cuyambuyo puso fin a la guerra entre la Confederación Argentina y la Peruano-Boliviana.

Diego Portales fue asesinado cuando, en junio de 1837,se produjo el motín en Quillota, que frenó la campaña de Blanco Encalada. En 1838, el general Manuel Bulnes asumió el mando chileno.

Rosas y la Banda oriental

La Alinaza Rosas- Oribe

El apoyo de Rosas a Oribe no fue una elección muy afortunada. Rivera contaba con la simpatía de muchos viejos federales del litoral, que, en cambio, veían en Oribe a un hombre cercano a los unitarios. Por su parte, Oribe carecía de la popularidad que tenía Rivera en la Banda Oriental. Además, el conflicto acrecentó la agresividad de Francia, aliada de Rivera y dispuesta a intervenir en el Río de la Plata para asegurar sus intereses en contra de los británicos. En marzo de 1838, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado por su escuadra. AI calor de estos conflictos, la "pax rosista" impuesta en las provincias comenzó a desmoronarse

 

El primer escenario en el que Rosas ensayó una nueva política exterior, de carácter más agresivo, fue en la Banda Oriental, ya convertida en Estado independiente. 

En 1835, Manuel Oribe sucedió a Fructuoso Rivera como presidente del Uruguay. Rosas no simpatizaba con ninguno de ellos, ya que ambos se complacían en proteger a los exiliados porteños. Sin embargo, muy pronto Oribe intentó eliminar la tutela de su antecesor aliándose con Juan Antonio de Lavalleja, un antiguo rival que sí gozaba de las preferencias de Rosas. Iniciada la guerra, el Restaurador pensó que era el momento para sacar partido: apoyó al bando de Oribe, quien a cambio expulsó a los exiliados antirrosistas. Luego de una serie de victorias iniciales, en 1838, Oribe se vio obligado a renunciar y a buscar refugio en Buenos Aires.

HISTORIAS

El 23 de septiembre de 1840 comenzó uno de los grandes baños de sangre desatados por la Mazorca. Las calles eran recorridas por bandas de hombres armados, vestidos con ponchos rojos, que degollaban a los sindicados como opositores e invadían sus casas. El propio ministro de Gobierno, Felipe Arana, temía llegar a ser una de las víctimas. Luego de cuarenta días de violencia, el embajador británico, Henry Mendeville, solicitó a Rosas que cesara la matanza. Éste respondió ofendido y aseguró que "asesinaría a su propia hija (Manuelita) si la encontraba responsable de trato con los opositores". Sin embargo, esa misma noche la represión cesó Mendeville que simpatizaba con el régimen no quiso exagerar su influencia, aunque reconoció que solo intervino cuando lo más importante ya había pasado

La Mazorca
 

La mazorca nació hacia 1833 como organización de la facción "apostólica" en lucha contra la disidencia de los "lomos negros" . Luego de 1835, con la suma del poder público, la Mazorca perdió su espontaneidad inicial y se trasformó en una institución totalmente controlada por el Restaurador.

Su misión era imponer el terror, la versión más extrema y radical del rosismo. 

La Mazorca no sólo eliminaba físicamente al enemigo, sino que lo hacía de manera pública, para escarmiento de la sociedad.

La organización tuvo su período de apogeo cuando estalló la crisis política de 1838. 

Fueron especialmente crueles las matanzas de octubre de 1840 y abril de 1842. Desde entonces, la actividad de la Mazorca comenzó a apaciguarse, hasta que fue oficialmente disuelta el 1° de junio de 1846.

El Romanticismo. La generación del 37
 

En 1837, en Buenos Aires, un grupo de jóvenes intelectuales porteños entre los que se encontraba Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez, Juan Bautista Alberdi, Vicente Fidel López y Miguel Cané entre otros.

Empezaron a reunirse en la librería de Marcos Sastre, allí mantenían encuentros literarios con el objetivo de establecer un curso de lecturas científicas, nació así el Salón Literario.

Rosas inició la persecución ideológica de los concurrentes y estos decidieron fundar una logia secreta para luchar contra el "tirano", formaron entonces la Asociación de Mayo o Joven Argentina.

El encargado de redactar el dogma del grupo fue Esteban Echeverría, que escribió el Código de la Declaración de Principios, editado por un periódico de Montevideo con el título de Dogma Socialista. Allí enunció el programa del grupo: retornó a los ideales de Mayo para alcanzar la organización.

Su actividad en Buenos Aires fue breve debido a la persecución rosista, por lo que debieron emigrar a países limítrofes, donde establecieron filiales.

Beron de Astrada
El Litoral
 

El Gobernador de Corrientes, Berón de Astrada, contando con el apoyo francés y del partido colorado se pronunció contra el gobierno de Rosas en 1839. Fue derrotado por el gobernador de Entre Ríos, Pascual Echagüe y fusilado en Pago Largo.

En abril del año siguiente, el General Paz huyó de Buenos Aires dirigiéndose a Corrientes donde se entrevistó con el gobernador Pedro Ferré, quien le entregó el mando de las fuerzas provinciales contra Rosas.

Luego de vencer en Caguazú a Echagüe, el General Paz controló en noviembre de 1841 Entre Ríos. No avanzó sobre Buenos Aires, como lo tenía previsto, por desacuerdos con Rivera y renunció a su jefatura retirándose a defender Montevideo.

Oribe, que regresaba triunfante de su campaña en el Norte, sometió Santa Fé y colocó en el gobierno de esta provincia a Echagüe.

El triunfo de Oribe sobre Rivera en Arroyo Grande en diciembre de 1842, hizo fracasar el levantamiento del Litoral y comenzó el sitio de Montevideo, prolongándose hasta 1851.

Uruguay
Manuel Oribe
 

Durante la época de Rosas la política uruguaya estuvo totalmente vinculada a la de la Confederación Argentina. La lucha entre los partidos blanco y colorado en Uruguay no fue un problema exclusivo de ese Estado y se conectó con la presencia de emigrados unitarios en Montevideo.

En 1838 Oribe, del partido blanco, fue derrocado por Rivera, del colorado, quien contó con el apoyo unitario. Respondiendo a esa alianza Rosas colaboró con Oribe para que recuperase su poder, éste a cambio sofocó los levantamientos que estallaron contra Rosas en la Confederación. Las fuerzas, en forma conjunta, realizaron de 1843 a 1851 el Sitio Grande De Montevideo.

  Reacciones contra Rosas
   
 

Se denominaron reacciones contra Rosas , a la oposición armada a la política de éste, su acción se desplegó de 1839 a 1842. Su fracaso se debió a la falta de unidad en su coordinación y a la diversidad de tendencias que participaron. En su mayoría recurrieron al apoyo extranjero, lo que les acarreó desprestigio frente al caudillo porteño que se mostraba como defensor de la soberanía nacional.

Bloqueo Francés
Luis Leblanc
 
Felipe Arana ministro de Relaciones Exteriores de Rosas
 

La monarquía burguesa de Luis Felipe de Orleans tenía intenciones de lograr una ampliación de los mercados de Francia y la zona del Río de la Plata se divisaba como uno de sus objetivos.

La competencia de los privilegios porteños frente a Montevideo, donde Francia tenía se centro comercial, y el cierre de los ríos interiores fueron un obstáculo para las ambiciones francesas.

En 1837 el cónsul francés reclamó al gobierno porteño por la prisión del litógrafo ginebrino Cesar Hipólito Bacle, acusado de facilitar mapas y planos a Bolivia. Más tarde solicitó que se eximiese del servicio en las armas a los ciudadanos franceses, privilegio del que gozaban los ingleses.

Ante la negativa del Ministro de Relaciones Exteriores argentino, el 28 de marzo de 1838 el almirante Luis Leblanc declaró el bloqueo de Buenos Aires y de todo el litoral del Plata argentino; brindó su apoyo a Rivera y a los movimientos contra Rosas.

El 29 de octubre de 1840 se firmó el tratado de paz Mackau-Arana, que entre otras cosas reconocía a los residentes franceses ventajas similares a los de la nación más favorecida.

Ramon Maza
Buenos Aires y los Libres del Sur
 

En junio de 1839 fue descubierta en Buenos Aires una conspiración organizada por Manuel V. Maza, presidente de la Sala de Representantes, que tenía contacto con otros movimientos que actuaban en la campaña y con los emigrados. Maza y su hijo fueron muertos.

La misma suerte tuvieron los cabecillas de la Rebelión de los Hacendados del Sur de la provincia, que tuvo su foco en Chascomús y Dolores.

Estos alzamientos debían coincidir con la invasión de Lavalle a Buenos Aires, lo que no pudo concretarse.

Lavalle y la Coalición del Norte
Juan Lavalle
 

Juan Lavalle con el apoyo de la armada francesa y de los emigrados de la Comisión Argentina desembarcó en San Pedro (Buenos Aires) en 1839. Al intentar internarse más allá de Merlo, fracasó y debió retirarse a Santa Fé.

Mientras tanto en la provincia de Tucumán se inició un movimiento contra el régimen rosista, actitud que se extendió a otras provincias: Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja.

Rosas envió a Lamadrid para controlar el levantamiento del Norte, pero éste último se adhirió a los rebeldes y el 24 de septiembre de 1840 se constituyó la Liga del Norte.

Lavalle que pretendía unirse a las fuerzas de Lamadrid fue derrotado en Quebracho Herrado por Oribe (28/11/1840) En su marcha hacia el norte fue alcanzado en Jujuy y fue muerto en condiciones misteriosas en esa provincia el día 9 de octubre de 1841.

  Conflictos Internacionales
   
 

En su carácter de depositario de las Relaciones Exteriores de la Confederación, Rosas defendió la soberanía nacional frente a Francia e Inglaterra.

Con respecto a los países limítrofes, los incidentes no sólo tuvieron por causa cuestiones de límites, también la acción de los emigrados (unitarios o no) contra Rosas, fue un motivo importante.

Bloqueo Anglofrancés
Estandarte de la Vuelta de Obligado
 

El sitio de Montevideo sostenido por las fuerzas de Oribe y Rosas condujo a Inglaterra y Francia a reclamar ante el gobierno porteño, ya que veían perjudicados sus intereses comerciales.

En 1843 Florencio Varela, en carácter de representante de Rivera y de la Comisión Argentina integrada por unitarios, solicitó en Europa la intervención armada anglo-francesa.

En septiembre de 1845 Inglaterra y Francia declararon el bloqueo a Buenos Aires e intentaron internarse en los ríos interiores para vender sus productos. El día 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado, las fuerzas al mando de Lucio Mansilla no pudieron evitar, pese a su esforzada defensa, que la invasión se abriese paso.

Debido a las pérdidas comerciales, producto del conflicto con las dos potencias europeas, se decidió iniciar tratativas de paz, en forma separada. Inglaterra firmó el Convenio el 24 de noviembre de 1849 y Francia el 31 de agosto del año siguiente.

Justo Jose de Urquiza
Enfrentamiento con Urquiza
 

Urquiza, que hasta ese momento era uno de los aliados de Rosas, decidió iniciar una rebelión con el motivo de organizar al país. El 1 de mayo de 1851 inició el levantamiento y 24 días después señaló su programa constitucional.

Corrientes se adhirió al movimiento y contó con el apoyo militar de Uruguay y Brasil. 

El 21 de noviembre se firmó un acuerdo más amplio entre el imperio del Brasil, Uruguay, Entre Ríos y Corrientes para eliminar a Rosas.

Diferentes Intereses Regionales
Proclama de Urquiza
 

La región económica del Litoral abarcaba las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Corrientes y Entre Ríos. Comprendía casi toda la zona pampeana con una superficie aproximada de sesenta millones de hectáreas.

Esta región poseyó un desarrollo económico superior al resto del país que estuvo basado en la demanda europea de productos ganaderos. Dentro de ella también se produjeron desequilibrios, porque Buenos Aires centralizó el comercio exterior enfrentándose por ello, debido a la intermediación forzada de todo el comercio exterior por su puerto, que le permitió beneficiarse con los ingresos del mismo, de manera desigual, limitando así los beneficios de las otras provincias litorales. Otro elemento que contribuyó al desarrollo económico de Buenos Aires fue la posición de Rosas respecto de la navegación fluvial; sostenía que esta debía estar cerrada a buques de bandera extranjera. Limitó entonces la navegación de los ríos Paraná y Uruguay, situación que afectó especialmente a la Banda Oriental, Paraguay, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. La libre navegación de esos ríos había sido declarada en 1828 por el tratado argentino-brasilero. El tratado de 1849 de Arana -Southern con Gran Bretaña reconoció que la navegación del Paraná era interior de la confederación argentina y por lo tanto sujeta a sus leyes y reglamentos, al igual que el río Uruguay, en común con el estado oriental. Las naves debían recalar previamente en Buenos Aires para descargar las importaciones destinadas al interior o cargar los productos mandados por las otras provincias.

Esta medida afectó profundamente a las provincias litorales y en respuesta a ello, Urquiza encabezó la resistencia que culminó en Caseros con la derrota de Rosas.

Respecto de las regiones interiores, Buenos Aires defendió la política comercial de libre cambio y el monopolio de sus recaudaciones aduaneras. Esto le permitió crecer siendo sus dos sectores económicos más dinámicos la ganadería y el comercio.

Sarmiento en el ejercito de Urquiza
 
Benjamin Virasoro a cargo de las tropas correntinas
Caseros y la Caída de Rosas
 

Rosas renunció en 1851, como en otras oportunidades a la conducción de las Relaciones Exteriores aduciendo problemas de salud. Las provincias respondían confirmándolo en la función, pero el 1° de mayo de ese año fue diferente: Urquiza, gobernador de Entre Ríos, inició su Pronunciamiento contra Rosas en un documento. Entre Ríos asumió totalmente su autonomía, en cumplimiento del Pacto Federal, previo aceptar la renuncia de Rosas.

En una proclama a las provincias (25/05/1851) las invitaba a cooperar con su plan constitucional.

El 29 de mayo de 1851 se concretó en Montevideo una alianza tripartita integrada por: Brasil, Uruguay y Entre Ríos -Corrientes, a la cual se invitó sin éxito al Paraguay. En su cumplimiento, fuerzas entrerriano -correntinas, al mando de Urquiza, cruzaron al Uruguay obligando a capitular a Oribe el 8 de octubre.

El Brasil se había comprometido en esta contienda para impedir que siguiese la intervención rosista en Uruguay y para obtener la libre navegación de los ríos. Rosas en agosto le declaró la guerra.

Como consecuencia, los estados integrantes de la TRIPLE ALIANZA firmaron un nuevo convenio el 21 de noviembre.

El ejército aliado reunió 28.000 hombres; 16.000 entrerrianos y correntinos, 4.000 de Buenos Aires, 2.000 de Uruguay y 4.200 de Brasil, mientras en Colonia quedaba una guarnición de 12.000. El ejército de Rosas tuvo 22.000 hombres.

Hubo combates previos, pero el 3 de febrero de 1852 las fuerzas rosistas fueron derrotadas en Monte Caseros (hoy Palomar). Rosas auxiliado por Inglaterra se dirigió a Southampton donde vivió hasta su muerte en 1877.

 
 
       

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