Política de medios

Néstor Kirchner había afirmado que no existe el periodismo independiente, ya que los periodistas no se pueden aislar de la empresa que los emplea, estas empresas son, según su punto de vista, poseedoras de un enorme poder y actores en este juego de poder, con intereses e ideología. Dichos medios actúan decisivamente en la relación entre los ciudadanos y los políticos.​ Kirchner interpretaba cada artículo, título y foto, cada palabra de radio como un ataque o apoyo a su gestión por parte del dueño del medio, con el objetivo de obtener ventajas económicas o políticas.

El 27 de agosto de 2004​ la Coalición por una Radiodifusión Democrática, presenta su «iniciativa ciudadana por una ley de radiodifusión para la democracia», que consta de 21 puntos y sus fundamentos, por lo que también se la conoce como "los 21 puntos".​ El 20 de mayo de 2005, Néstor Kirchner renovó las licencias de los principales medios de radiodifusión, con el objetivo de "darles previsibilidad, seriedad y tranquilidad", según el propio discurso de Kirchner.

En 2005, Kirchner firmó un decreto suspendiendo los plazos de las licitaciones de radio y televisión, prorrogando 10 años más las mismas, poco antes de terminar su mandato, el gobierno de Néstor Kirchner autorizó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. La operación le permitiría al grupo Clarín controlar casi el 70 por ciento del mercado de televisión por cable. Además, manejaría el 20 por ciento del negocio de Internet. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia avaló la unión de las compañías, pese a las advertencias de especialistas y asociaciones de consumidores.​

A su vez, las empresas debían proveer el servicio mediante una tarifa social en zonas de emergencia del conurbano bonaerense con un abono reducido. También se exigió un plan de conexiones sin cargo en las escuelas públicas de todas las localidades donde operan las empresas, y dependiendo del tamaño de la localidad y la densidad geográfica, se deberán conectar hospitales, comisarías y cuarteles de bomberos.

Creación Arsat

En agosto de 2004, el gobierno decidió quitar la licencia a Nahuelsat para operar la posición orbital de 81 grados oeste, asimismo, presentó el proyecto para la creación de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (AR-SAT).  A través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) el gobierno creó el “Plan Espacial Nacional 2004-2015”. El mismo se formuló para conducir al país al dominio integral de esta tecnología, con el objeto que la información generada desde el espacio pueda satisfacer las necesidades de determinadas áreas del aparato productivo nacional, así como también prevenir y minimizar los impactos negativos de desastres y emergencias (naturales o provocados por el accionar humano). Además en el mismo se marcó que «las actividades de aplicación descansarán prioritariamente en un programa de teleobservación, y en aspectos de las telecomunicaciones que son complementarios de la oferta nacional e internacional en comunicaciones de datos, voz y televisión», apuntando a la «posibilidad de concebir, diseñar y construir, per se o asociados a terceros, satélites de comunicaciones, tanto geoestacionarios como en órbita baja LEO, sea para provisión local o a terceros».

La tercera prórroga por la posición orbital de 81 grados Oeste vencía el 19 de octubre de 2005. Antes de esa fecha el gobierno argentino debía colocar un satélite y realizar una transmisión, para conservar la adjudicación de la ITU, que ya había sido reclamada por Reino Unido.

Ese lugar tenía que ser ocupado por el satélite Nahuel II, que debió estar en posición antes de 2002. Pero la empresa Nahuelsat no logró ponerlo en órbita y entró en convocatoria de acreedores, anticipo de su quiebra. La UIT concedió una prórroga hasta el 19 de octubre de 2005, luego de esa fecha se perderían los derechos sobre una privilegiada posición que permite dar comunicaciones y TV a toda América, incluido Estados Unidos. El gobierno argentino negoció con la empresa canadiense Telesat por el alquiler del satélite en desuso Anik E2 que orbitaba el cielo venezolano.  En 2006, después de dos años de presentado el proyecto al Congreso, se dictó la Ley 26.092, que creó la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima (ARSAT). En la ley se marcó que las acciones de la empresa corresponderían el 98% al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, y el 2% restante al Ministerio de Economía y Producción. En la ley de creación de la empresa, se marcó que ARSAT tendrá la autorización de uso de la posición orbital 81° de Longitud Oeste y sus bandas de frecuencias asociadas otorgada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

En el estatuto de creación de la empresa se estableció como objetivo «realizar el diseño y construcción en el país de satélites geoestacionarios, además del lanzamiento y la puesta en servicio de telecomunicaciones en posiciones orbitales que resultasen de los procedimientos de coordinación internacional».​

En octubre de 2006, debido a las deudas contraídas y los incumplimientos de la empresa Nahuelsat S.A., que explotaba la posición orbital geoestacionaria 72° Oeste a través del satélite Nahuel 1A de fabricación extranjera, los accionistas de la empresa firmaron dos cartas de intención con ARSAT en las que transfirieron los activos de NahuelSat y vendieron las acciones de dicha empresa por el valor simbólico de 1 peso. La posición de 72° Oeste continuó ocupada hasta principios de 2010 por el satélite, hasta que éste cumplió su vida útil. En 2007 se inició en la operación y prestación de servicios sobre satélites alquilados. ​Tenía como principal mandato contratar la ingeniería y desarrollo de sus satélites con manufactura nacional, los que serán construidos dentro del marco del proyecto Sistema Satelital Geoestacionario Argentino de Telecomunicaciones (SSGAT).

Nahuelsat

Nahuelsat
Operó desde la estación terrestre de Benavídez en la provincia de Buenos Aires. El satélite fue lanzado con éxito al espacio el 31 de enero de 1997, a bordo de un cohete Ariane 44L desde el Puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa, junto con el GE-2. Tenía una masa de lanzamiento de 1.790 kg. Su esperanza de vida estimada fue de 12 años. Fue equipado con 18 transpondedores en banda Ku que cubrían América.



Satelite Anik E2

Satelite Anik E2
El gobierno argentino negoció con la empresa canadiense Telesat por el alquiler del satélite en desuso Anik E2 que orbitaba el cielo venezolano. El Anik E2 había sido lanzado en 1991 y estaba fuera de uso por haber sido alcanzado por una tormenta solar, asimismo en aquel momento, el gobierno venezolano tenía la exclusividad para el uso de dicho satélite. Según el funcionario Guillermo Moreno, Telesat solicitó un pago de 25 millones de dólares, pero a partir de la gestión del presidente venezolano Hugo Chávez Frías (que liberó al satélite de la posición orbital otorgada a Venezuela) logró destrabar los obstáculos y cerrar la operación por 2,1 millones de dólares.
El contrato entre el gobierno y la empresa canadiense fue firmado el 7 de octubre de 2005. Dos días antes de que venciese el plazo, el 17 de octubre de 2005, el Anik E2 fue trasladado a la órbita de 81 grados oeste y se pudo conservar la asignación. Como el 17 de octubre es conocido en el peronismo como el día de la lealtad, el satélite fue bautizado PP1 Sat, las siglas eran por "Pueblo Peronista".



ARSAT (Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima)

ARSAT  
ARSAT (Empresa Argentina de Soluciones Satelitales Sociedad Anónima) es la empresa de telecomunicaciones del Estado Argentino que brinda servicios de transmisión de datos, telefonía y televisión por medio de infraestructura terrestre, aérea y espacial. Sus instalaciones están ubicadas en Benavídez, provincia de Buenos Aires. Desde allí opera los servicios ofrecidos por los satélites geoestacionarios ARSAT-1 y ARSAT-2, la Red Federal de Fibra Óptica, el Centro Nacional de Datos y el soporte técnico a los servicios de Televisión Digital Abierta.




Diseños de ARSAT-1 y ARSAT-2

Diseños de ARSAT-1 y ARSAT-2
A partir de 2007 ARSAT e INVAP trabajaron juntos para poder cumplir con la misión de construir el primer satélite de comunicaciones geostacionario de fabricación nacional. El proyecto se dividió en cuatro fases: la primera fue llamada de ingeniería preliminar; en la segunda se puso en práctica la ingeniería de detalle; la tercera etapa fue de fabricación, integración y ensayos; y la última consistió en lanzamiento y puesta en órbita del satélite, realizado el 16 de octubre de 2014. a la par se construyó otro satélite geoestacionario, Arsat-2, que fue lanzado el 30 de septiembre de 2015.



Relación con los medios

Relación con el diario La Nación

El lunes 5 de mayo de 2003 el entonces candidato a presidente Néstor Kirchner se reunió con el periodista José Claudio Escribano​ para acercar posiciones con el diario que era más crítico desde lo ideológico. Según Horacio Verbitsky, Escribano le pidió a Kirchner que cumpliera un pliego de condiciones que incluía el alineamiento con Estados Unidos; un punto final a la revisión que entonces estaba haciendo la Corte Suprema a las leyes de amnistía y una condena al régimen cubano por violaciones a los derechos humanos. Kirchner respondió «mi mayor preocupación es que me acompañen los argentinos, por eso no empiezo por los empresarios ni por el embajador de ningún país. Tampoco pienso en un alineamiento automático con Estados Unidos ni buscar que me aprueben como precondición para gobernar mi país. Como es difícil que podamos ponernos de acuerdo, sería importante tratarnos con respeto.» Escribano nunca desmintió esta versión quién dio por concluida la conversación de dos horas. También dijo que Escribano debió haber desmentido el artículo de Verbitsky.

El 15 de mayo, al día siguiente de que Carlos Menem abandonara el balotaje que debía realizarse ese domingo, Escribano publicó en La Nación un artículo en el que criticaba el discurso de Kirchner luego de ser proclamado ganador de las elecciones​ y en el que, además, se preguntaba como veían a Argentina los hombres de negocios más poderosos, a la vez que pronosticó que Argentina había resuelto darse gobierno por un año. Ese día, Néstor Kirchner almorzó en el programa de Mirtha Legrand donde dijo «No me molesta que me critique el doctor Escribano, porque él tiene una visión del país y yo tengo otra. Él estuvo de acuerdo con el Proceso. Yo no, yo repudio la represión y las desapariciones».
Durante toda su presidencia, los periodistas del diario La Nación —en comparación con Clarín o Página/12— tuvieron poca comunicación directa con funcionarios del gobierno de Kirchner. El único que tenía acceso al Presidente, a través de Alberto Fernández, era el periodista Fernán Saguier, quien conocía a Kirchner desde 2002 cuando todavía era gobernador de Santa Cruz. Kirchner comenzó a contestar públicamente las editoriales de La Nación.La prensa pasó a ocupar el rol de opositora y no de institución independiente. En forma incipiente, después de más de dos décadas, comenzaba a someterse a debate público el papel de los periodistas en la vida nacional.

Relación con el Grupo Clarín

Néstor Kirchner tenía una relación cercana con Clarín, todos los presidentes anteriores a él creían en un «sistema de buen trato». Según Alberto Fernández el Grupo Clarín es un sistema absolutamente ensamblado de la noticia, sic: «se desplegaba a la mañana con un artículo en el diario que lo tomaba Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Mitre, pasaba 24 horas seguidas en Canal 13 y TN y, al final de día, analizaba Joaquín Morales Solá en su programa. Te terminaba de aniquilar»
Durante su presidencia, Kirchner tuvo una relación muy cercana con el CEO de Clarín, Héctor Magnetto. Lo conoció durante la campaña electoral de 2003 por consejo del entonces presidente Eduardo Duhalde. Magnetto no tenía opinión formada sobre él y lo refería como «el del sur». Clarín tenía como enemigo político a Carlos Menem quien había intentado destruir el diario durante su segunda presidencia, por lo que apoyó la candidatura de Kirchner cuando todavía tenía un 8% de intención de voto, pero por su parte la entonces primera dama Cristina Kirchner veía con recelo el acercamiento a Clarín. «Ustedes son unos tarados que creen en Clarín» (sic) reprendía a su marido y Néstor Kirchner.

Magnetto estaba de acuerdo con Kirchner en dos puntos fundamentales: la renegociación de la deuda y el control de la calle. Sobre el primero, Clarín, luego de la devaluación del Peso, inició en 2003 la renegociación de su deuda en Dólares de Multicanal y AGEA, por lo que apoyó en 2005 el canje de la deuda externa. Sobre el segundo ítem Magnetto aprobaba la política de no represión de Kirchner mientras dicha coyuntura no fuera muy prolongada. Otro punto que Clarín aprobó fue la renovación de la Corte Suprema de Justicia, eliminando la hasta entonces mayoría automática del menemismo. Según se puede ver es  que Kirchner tuvo plena aprobación hasta mediados de su mandato, a su vez el gobierno nacional retribuía otorgando a Clarín las primicias de los actos de gobierno.
Durante los cuatro años y medio de presidencia de Néstor Kirchner, era él mismo quien llamaba a los diarios para protestar por algún titular o nota que aparecía en Clarín. Aun así la relación con el diario era buena. En noviembre de 2006 el diario Perfil publicó una nota sobre el caso Skanska tema del que Clarín se hizo eco pero que investigó meses después, en marzo de 2007. Lo mismo ocurrió con el caso Antonini Wilson donde Clarín solo reproducía la crónica.​
El primer desencuentro público ocurrió en marzo de 2007 cuando la Secretaria de medio ambiente Romina Picolotti, funcionaria dependiente de Alberto Fernández, denunció que la empresa Papel Prensa S.A. contaminaba el río Baradero y fijó un plazo de 180 días para cesar el derrame de efluentes contaminantes. El Grupo Clarín recurrió a la justicia para evitar una gasto de diez millones de dólares a la vez que publicó en julio una investigación en la que decía que la funcionaria hacía gastos desmedidos y realizaba contrataciones injustificadas de parientes.​ El conflicto finalizó cuando Fernández, que había sido nombrado representante del Estado en el directorio de la empresa, dijo que obligó a los demás socios de la papelera a invertir 8 millones de dólares para evitar la contaminación.​
La relación entre Kirchner y Magnetto siguió siendo cordial aunque de mutua desconfianza. El CEO de Clarín le exponía sus críticas y señalaba errores a la vez que le llevaba propuestas al presidente. Los temas más criticados eran la inflación y la protesta callejera que, según él, ya superada la crisis no debía permitirse cualquier manifestación. En contraposición, según Mochkofsky, Magnetto sentía desconfianza de Kirchner ya que recibió la información de que el Presidente tenía pensado adquirir parte del paquete accionario del Grupo. Esto como parte de un supuesto escenario futuro donde Magnetto hubiera fallecido.Magnetto les dijo a periodistas de su diario que Kirchner reducía todo a una lógica transaccional y que le había dicho «acompáñenme, ustedes van a ser los más ricos de la Argentina». Clarín decidió comprar Cablevisión, situación solo posible si contaba con apoyo de la Comisión de defensa de la competencia.

Claudio Escribano

Claudio Escribano
Claudio Escribano usó al circunspecto diario “La Nación” como instrumento de una operación política para condicionar a Kirchner. Le comunicó que su gobierno duraría sólo un año y le presentó un asombroso pliego de condiciones: alineamiento automático con Estados Unidos, encuentro con el embajador y los empresarios, condena a Cuba, reivindicación de la guerra sucia y medidas excepcionales de seguridad. Como Kirchner disintió, hizo público el virtual ultimátum. No existen las corporaciones, sino proyectos diferenciados por parte de distintos sectores económicos.



Hector Magnetto

Hector Magnetto
Hector Magnetto estaba de acuerdo con Kirchner en dos puntos fundamentales: la renegociación de la deuda y el control de la calle. Sobre el primero, Clarín, luego de la devaluación del Peso, inició en 2003 la renegociación de su deuda en Dólares de Multicanal y AGEA, por lo que apoyó en 2005 el canje de la deuda externa.  El 20 de mayo de 2005, Néstor Kirchner renovó las licencias de los principales medios de radiodifusión, con el objetivo de "darles previsibilidad, seriedad y tranquilidad", según el propio discurso de Kirchner. Poco antes de terminar su mandato, el gobierno de Néstor Kirchner autorizó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. La operación le permitiía al grupo Clarín controlar casi el 70 por ciento del mercado de televisión por cable. Además, manejaría el 20 por ciento del negocio de Internet. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia avaló la unión de las compañías, pese a las advertencias de especialistas y asociaciones de consumidores.