Presidencia de Ramirez (1943-1944)
 
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La corta presidencia de Rawson
Hotel Jousten, en la Avenida Corrientes y 25 de Mayo, en Buenos Aires. Allí se reunía el grupo de conspiradores conocido como Los Generales del Jousten
Los generales Arturo Rawson y Pedro Pablo Ramírez saludan a la multitud en Plaza de Mayo el día del golpe de estado, 4 de junio de 1943.
El general Ramires habla al país al asumir la presidencia de la Nacion luego de desplazar a Rawson
 
El mensaje de Ramirez
"La República Argentina, declaro el presidente provisional, ratifica su tradicional política de amistad y leal cooperación con las naciones de América, conforme con los tratados existentes. Con respecto al resto del mundo, su política es, en el presente, de neutralidad".
Las palabras estaban medidas, pero la afirmación del "principio de la absoluta autonomía de los Estados", y el rechazo a toda "injerencia extranjera" que se encuentran mas adelante en el texto, combinadas incluso con consideraciones sobre "la forma republicana y representativa" de gobierno, no permitía conocer los proyectos del gobierno militar en materia internacional.
General Manuel Savio primer presidente de Fabricaciones Militares
 

El General Arturo Rawson era un ferviente católico, miembro del conservador Partido Demócrata Nacional y de una tradicional familia de la aristocracia argentina. Rawson dirigía un grupo de conspiradores que ha sido llamado «los generales del Jousten» debido al restaurant-hotel ubicado en Corrientes y 25 de Mayo donde se reunían.

El problema se le presentó al día siguiente cuando Rawson le comunicó a los líderes militares los nombres de las personas que integrarían su gabinete. Entre ellos figuraban tres amigos personales ligados al régimen depuesto y reconocida pertenencia derechista, el general Domingo Martínez, José María Rosa (hijo) y Horacio Calderón. Los mandos militares, que funcionarían permanentemente en estado deliberativo a lo largo de la revolución, rechazaron terminantemente esos nombres y la insistencia de Rawson en mantener a los cuestionados desencadenó su renuncia el día 6 de junio.

 
El GOU
 

Los orígenes del GOU se remontan a la acción de dos tenientes coroneles, Miguel A. Montes y Urbano de la Vega, aunque es preciso aclarar que quienes inspiraron y definieron el sentido de la logia fueron el entonces teniente coronel Juan Domingo Perón (quien actuó en un principio representado por Montes), el hermano de este último, Juan Carlos Montes, Urbano y Agustín de la Vega, Emilio Ramírez, Aristóbulo Mittelbach y Arturo Saavedra, entre otros. Los objetivos del grupo, según sus postulados ideológicos, eran:

  • Afianzar la organización y la unidad interna, objetivo surgido de las preocupaciones profesionales de la sociedad militar.
  • Prevenir la insurgencia comunista.
  • Oponerse al ingreso argentino a la Segunda Guerra Mundial por la influencia de la presión estadounidense.
  • Oponerse a la intromisión del sector político en la organización y unidad profesional del Ejército.
  • Trabajar para el bienestar general de la Patria y el Ejército.
  • Evitar en consecuencia el acceso a la presidencia de Robustiano Patrón Costas, político conservador salteño.

Según el historiador estadounidense Robert A. Potash, la decisión de establecer la logia en marzo de 1943 se debió a dos factores: uno interno, originado por el conocimiento de que la gestión política del entonces presidente Ramón Castillo utilizaría todos sus recursos en favor de la candidatura de Patrón Costas, y otro externo, surgido del profundo descontento que suscitó la política exterior del Ejército en los integrantes de la logia tras darse a conocer en febrero de 1943 un memorándum transmitido por el jefe del Estado Mayor, General Pierrestegui (considerado aliadófilo), quien en agosto de 1942 había expuesto su alarma por la ruptura del equilibrio de fuerzas de la Cuenca del Plata, reclamando un arreglo con los Estados Unidos para la dotación de armamentos para el Ejército.

 
La Asuncion de Ramirez
 

El general Pedro P. Ramírez, ministro de Guerra de Castillo y del gabinete de Rawson, asumían la presidencia el 7 de junio de 1943. Formaron un gabinete íntegramente constituido por militares, salvo en lo que respecta a la cartera de Hacienda, que ocuparía Jorge Santamarina, proveniente de la dirigencia rural y dirigente de la Sociedad Rural, y un abanderado de los aliados.

La encrucijada política persistía. Casi todos los demás ministros eran militares totalmente desconocidos, por lo que resultaba difícil clasificarlos políticamente, aunque algunos de ellos hubieran figurado en el proyecto de gabinete de Rawson.

El presidente y sus ministros se comprometían a emplear todas sus energías "para el restablecimiento del pleno imperio de la Constitución, el afianzamiento de las instituciones republicanas y la restauración de la honradez administrativa". No parecía haberse producido ningún cambio con relación al manifiesto revolucionario de Rawson y a su presumible orientación. Pero la ambiguedad persistía e incluso aumentaba en lo que se refería a la política exterior.

A consecuencia del golpe de estado y con la llegada al poder del general Ramirez, un hombre entraba modestamente en la vida política argentina. En un recuadro de la página 8 de La Prensa del 8 de junio de 1943 puede leerse: "El coronel Juan Perón, del arma de infantería, fue designado ayer jefe de la Secretaría del Ministerio de Guerra". El coronel no permanecería mucho tiempo en ese puesto, equivalente a una Subsecretaría de Estado ni en la página 8 de los diarios.

Mientras tanto, el ejército controlaba realmente el poder. Por un decreto del 18 de junio fue eliminado el término de provisional que se utilizaba en el título oficial del gobierno. Así, pues, los militares no pensaban devolver tan pronto el poder a los civiles. Además, cuando el presidente evocaba las elecciones, lo hacía a largo plazo y después de haber "saneado y renovado" al país, especialmente en el campo ideológico. Porque, según el general Ramírez, la tarea del gobierno militar consistía en "renovar el espíritu nacional y la conciencia patria -que ha sido ahogada-, infundiéndole una nueva vida" y "dar contenido ideológico argentino al país entero".
Ante el exacerbado temor al avance comunista, las primeras medidas del gobierno militar estuvieron destinadas a reprimir a los partidos obreros y los sindicatos. Para los conductores políticos del Ejército Argentino, el golpe del 4 de junio tenía como objetivo esencial la instalación de un estado fuerte, capaz de resistir al comunismo. El general Farrell, ministro de Guerra, diría en junio de 1944 que la creación de la Policía Federal, establecida bajo Ramírez para coordinar y reforzar la acción de los cuerpos policiales municipales o provinciales, era una de las mayores realizaciones de la revolución. Estaba destinada a "prevenir desde ya los peligros de la próxima época de post-guerra". Desde el mismo 4 de junio de 1943 se produjo una ola de arrestos de dirigentes y conocidos militantes del Partido Comunista. En su mayoría, fueron encarcelados o deportados a penitenciarías de la Patagonía, otros pasaron a la clandestinidad o se refugiaron en el Uruguay.

   
Arturo Jauretche perteneciente al grupo nacionalista radical FORJA, que apoyaba a la Revolución del 43, criticó duramente el discurso del ministrode educación considerando que era «la alabanza máxima al bandidaje universitario que ha traficado con todos los bienes de la Nación» y debido a estas declaraciones el gobierno militar lo encarceló.
El cierre del congreso y la represion
 

Pero la persecución no terminaba allí, el 5 de junio fue disuelto el Parlamento, y entro el 9 y el 18 del mismo mes fueron destituidas y reemplazadas por delegados del gobierno todas las autoridades provinciales electas. Las elecciones se postergaban por tiempo indeterminado. 
Pasadas las sorpresa y la incertidumbre de los primeros días, la orientación del gobierno de Ramírez comenzó a suscitar una innegable simpatía en el ámbito económico y en las capas dirigentes. La puesta en vereda de las organizaciones de los trabajadores fue vivamente aprobada. El nombramiento de Jorge Santamarina en el Ministerio de Hacienda devolvía la confianza a los capitalistas y la anunciada política de austeridad y de equilibrio presupuestario colmó sus deseos. La oligarquía no vaciló en manifestar públicamente su satisfacción y su simpatía por las nuevas autoridades, tal como lo había hecho trece años antes con Uriburu.

El Estado pretendía regentearlo todo, desde el largo del cabello hasta la menor actividad. El contenido de los diarios, la actuación de los sindicatos, el vocabulario de los locutores de radio, su vigilancia paternal no pasaba nada por alto. La participación de los gastos de defensa en el presupuesto nacional país de 22,8% en 1942, al 27% en 1943, para alcanzar el 34,4% en 1944.
La política social del gobierno militar se caracteriza en un primer momento por su rigor. Se trataba del rigor de un paternalismo autoritario que exigía obediencia y disciplina social a los trabajadores para poder recibir a cambio algunos beneficios sociales. La represión y la justicia iban de la mano.

La intervencion estatal
Emblena de Fabricaciones militares
 
 

El 10 de agosto de 1943 quedó constituida la primera sociedad mixta industrial. Como estaría prevista en la ley de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, el principal objetivo de las sociedades mixtas era el aprovechamiento de la riqueza mineral del país. Esa primera sociedad, Industrias Químicas Nacionales, fue creada para explotar el azufre en la provincia de Salta y se nombra a un coronel como representante del Estado para presidir el directorio.

 
Los cambios económicos
 

A fines de agosto, Santamarina anunció la constitución del Fondo de Crédito Industrial, destinado a facilitar el equipamiento de la industria nacional mediante financiamiento a largo plazo. Hasta ese momento los bancos operaban con un sistema crediticio de corto plazo orientado hacia las actividades agropecuarias que no atendían las necesidades de préstamos para inversión, demasiado arriesgados para ellos, del sector industrial. La creación de un organismo financiero estatal especializado señala, pues, una fecha importante.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Cordell Hull, causó la renuncia del «aliadófilo» canciller argentino, el almirante Segundo Storni, y su reemplazo por el «neutralista» coronel Alberto Gilbert.
La renuncia del Almirante Storni
 

En esos primeros meses también se produjo el incidente que llevaría a la renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores, el Almirante Segundo Storni. Storni era uno de los pocos militares argentinos por entonces que tenía simpatías por los Estados Unidos donde había vivido varios años. Si bien era un nacionalista, también era «aliadófilo» y partidario de que la Argentina ingresara a la guerra. En ese camino, el 5 de agosto de 1943 le envió una carta personal al Secretario de Estado norteamericano, Cordell Hull, anticipándole que era intención de Argentina romper relaciones con las potencias del Eje, pero también le solicitaba paciencia para ir creando un clima de ruptura en el país, a la vez que algún gesto de los Estados Unidos en materia de suministro de armamentos, que fuera aislando a los «neutralistas».

Cordell Hull con el fin de presionar al gobierno argentino hizo pública la carta de Storni, cuestionando además en duros términos el tradicional «neutralismo» argentino. El hecho produjo un recrudecimiento del ya fuerte sentimiento antinorteamericano, sobre todo en las Fuerzas Armadas, llevando a la renuncia de Storni y a su reemplazo por un «neutralista», el coronel Alberto Gilbert, que hasta entonces se desempeñaba como Ministro del Interior. Para ocupar este último cargo, a su vez, Ramírez designó un miembro del GOU, el coronel Luís César Perlinger, un nacionalista católico-hispanista que al año siguiente encabezaría la reacción de derecha contra el dúo Farrell-Perón.

La renuncia de Storni arrastró las de Santamarina (Hacienda), Galíndez (Obras Públicas) y Anaya (Justicia) y abrió las puertas del gobierno al sector ultraderechista del nacionalismo católico-hispanista, que ocupó también el nuevo Ministerio de Educación a través del conocido escritor Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast).

La política educativa y la oposición estudiantil
Gustavo Martínez Zuviría un ultracatólico y nacionalista diriira el ministrario de educacion
Principales funcionarios ultracatólicos en la educación en la revolución de 1943
Gustavo Martínez Zuviría Ministro de Educación
Alberto Baldrich
José Ignacio Olmedo Consejo Nacional de Educación
Giordano Bruno Genta Interventor de Universidad del Litoral
Salvador Dana Montaño
Tomás D. Casares interventor de la UBA
Santiago de Estrada Interventor de la UNT
Lisardo Novillo Interventor de la UNC
Alfredo L. Labougle Rector de la UNLP
Padre Juan R. Sepich director del Colegio Nacional Buenos Aires
El futuro premio Nobel de Medicina de 1947 Bernardo Houssay fue cesanteado por el gobierno de Ramirez luego de firmar una solicitada sobre Declaración sobre democracia efectiva y solidaridad Latinoamericana
El Colegio Nacional de Buenos Aires fue puesto al mando de un saerdote católico y reabautizado con el nmbre de la época de la colonia con el nombre Colegio Universitario San Carlos
 

La Revolución del 43 le entregó la educación al nacionalismo católico-hispanista de derecha. El proceso comenzó el 28 de julio de 1943 cuando el gobierno intervino la Universidad Nacional del Litoral nombrando interventor a Giordano Bruno Genta.

La Universidad argentina se regía por los principios de la Reforma Universitaria de 1918 que estableció la autonomía universitaria, la participación de los estudiantes en el gobierno universitario y la libertad de cátedra. Genta, conocido por sus ideas ultraderechistas y antireformistas, a poco de asumir sostuvo que el país necesitaba crear «una aristocracia de la inteligencia, nutrida de la estirpe romana e hispánica».Estas declaraciones produjeron el primer enfrentamiento entre las fuerzas que adherían a la Revolución del 43, cuando el grupo nacionalista radical FORJA, que apoyaba a la Revolución del 43, criticó duramente el discurso de Genta considerando que era «la alabanza máxima al bandidaje universitario que ha traficado con todos los bienes de la Nación».

Debido a estas declaraciones el gobierno militar encarceló a Arturo Jauretche.

La Federación Universitaria del Litoral (FUL) protestó enérgicamente por la designación de Genta y el gobierno militar respondió deteniendo a su secretario general y expulsando a los estudiantes y profesores que manifestaron su oposición.

Si bien Genta fue obligado a renunciar, la confrontación del gobierno con el movimiento estudiantil se generalizó y polarizó al extremo, en tanto que el sector nacionalista católico-hispanista siguió avanzando y ocupando posiciones de importancia en el gobierno militar. Para octubre Rawson había intervenido todas las universidades y profundizado la participación del nacionalismo católico de derecha con la incorporación ya mencionada de los ministros Perlinger y Martínez Zuviría, a la vez que declaraba fuera de la ley a la Federación Universitaria Argentina (FUA).

La ideología de este grupo (ultracatólica, hispanista, elitista, antidemocrática y antifeminista) fue definida en aquel momento a través de varias frases provocadoras:

  • Sarmiento trajo tres plagas al país: los italianos, los gorriones y las maestras normales.
  • La escuela laica es una invención diabólica.
  • Debemos cultivar y mantener nuestra personalidad diferenciada, dentro del tronco institutor, que es criollo, por lo tanto hispánico, católico, apostólico y romano.
  • La dignificación de la mujer consiste en no sustraerla de su menester específico.

Es de este período que datan la mayor parte de los incidentes entre el gobierno militar y los estudiantes universitarios que suelen citarse, atribuyéndolos a la época pero sin precisión.

El 14 de octubre de 1943 un grupo de 150 personalidades políticas y culturales encabezadas por el científico Bernardo Houssay firmaron una Declaración sobre democracia efectiva y solidaridad Latinoamericana, pidiendo la convocatoria a elecciones y el ingreso del país a la guerra contra el Eje.

Ramírez respondió cesanteando a aquellos firmantes que eran empleados del Estado.

 
Periódico del sindicato ferroviario apoyando a Perón. El coronel Perón estableció una alianza con un amplio grupo de sindicatos de diversas tendencias que se organizó como corriente laborista-nacionalista influyendo notablemente en el curso de la Revolución del 43.
 
Domingo Mercante, hijo de un importante dirigente sindical ferroviario y miembro del GOU fue el encargado de la administración de los sindicatos
 
Escudo de la Confederacion General del Trabajo
 
Peron y Mercante juntos luego de una de sus reuniones habituales
 
El dirigente sindical socialista Ángel Borlenghi, secretario general de la Confederación de Empleados de Comercio, encabezó el grupo sindical que tomó contacto con Perón y dio origen a la nueva corriente sindical laborista-nacionalista. Durante la presidencia de éste último Borlenghi sería Ministro del Interior y el segundo hombre del gobierno. Fue el primer sindicalista en Argentina en ocupar un cargo en el gobierno.

Sello de Forja , esta entidad nutrio de mucho integrantes al naciente movimiento de Perón

 
Firma de Juan Perón
El surgimiento de Perón
 

Existen diversas opiniones sobre el grado de influencia que el Coronel Juan Perón tenía en la política argentina antes del 27 de octubre de 1943, al asumir la dirección de una repartición insignificante: el Departamento de Trabajo.Lo cierto es que esta fue la primera repartición estatal dirigida por Perón y que es recién a partir de entonces que su figura comienza a tomar relevancia pública, de la mano del ingreso de los sindicatos al primer plano de la vida política nacional.

El gobierno de Rawson había asumido frente a los sindicatos una actitud similar a los gobiernos antecesores: escasa importancia política e institucional, incumplimiento generalizado de las leyes laborales, simpatía pro-patronal y represiones puntuales.

En 1943 el movimiento obrero argentino, el más desarrollado de América Latina por entonces, estaba dividido en cuatro centrales: CGT Nº1 (mayoritariamente socialistas y sindicalistas revolucionarios) donde estaban los poderosos sindicatos ferroviarios, CGT Nº2 (socialistas y comunistas), la pequeña USA (sindicalistas revolucionarios) y la ya casi inexistente FORA (anarquistas). Una de las primeras medidas de Rawson fue disolver la CGT Nº2, dirigida por el socialista Francisco Pérez Leirós, y que incluía importantes sindicatos como el de empleados de comercio encabezado por el socialista Angel Borlenghi y los sindicatos comunistas (construcción, carne, etc.), acusándola de extremista. Paradójicamente la medida tuvo como efecto inmediato la afiliación de muchos de los sindicatos de la CGT Nº2, a la ahora única CGT, dirigida por el también socialista José Domenech, fortaleciéndola.

Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado. En seguida el gobierno de Rawson hizo uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. En octubre una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que el gobierno militar estaba integrado por influyentes sectores anti-sindicales.

Desde el momento mismo que se produjo el golpe de estado, el movimiento sindical había comenzado a discutir una estrategia de relacionamiento con el gobierno militar. Diversos historiadores han demostrado que el movimiento obrero argentino había venido evolucionando desde fines de la década del 20 hacia un nacionalismo laborista,que implicaba un mayor compromiso de los sindicatos con el Estado.

El primer paso lo dieron los dirigentes de la CGT Nº2, encabezados por Francisco Pérez Leirós, quienes se entrevistaron con el Ministro del Interior, general Alberto Gilbert. Los sindicalistas le pidieron al gobierno convocar a eleccciones y le ofrecieron el apoyo de una marcha sindical a la Casa Rosada, pero el gobierno rechazó el ofrecimiento y disolvió la CGT Nº2.

Pocos después otro grupo sindical encabezado ahora por Angel Borlenghi (socialista y secretario general de la poderosa Confederación General de Empleados de Comercio en la CGT Nº2), Francisco Pablo Capozzi (La Fraternidad) y Juan A. Bramuglia (Unión Ferroviaria), optó aunque con reservas y desconfianza, por establecer relaciones con un sector del gobierno militar más inclinado a aceptar los reclamos sindicales, para ir conformando una alianza capaz de influir sobre el curso de los acontecimientos. La persona elegida para el contacto inicial fue el coronel Domingo Mercante, hijo de un importante dirigente sindical ferroviario y miembro del GOU. Mercante, a su vez, convocó a su socio político e íntimo amigo el coronel Juan Perón.

Los sindicalistas propusieron a los militares crear una Secretaría de Trabajo, fortalecer la CGT y sancionar una serie de leyes laborales que aceptaran los reclamos históricos del movimiento obrero argentino. En esa reunión Perón intentó sintetizar el reclamo sindical definiéndolo como una política para dignificar el trabajo.

A partir de entonces los coroneles Perón y Mercante comenzaron a reunirse sistemáticamente con los sindicatos. El 30 de septiembre de 1943 mantuvieron una reunión pública con 70 dirigentes sindicales con motivo de una huelga general revolucionaria declarada por la CGT para octubre, apoyada por toda la oposición. En dicha reunión los sindicalistas comunistas exigieron como condición previa a cualquier diálogo con el gobierno, la libertad de José Peter, secretario general del Sindicato de la Carne, que había sido recientemente encarcelado con motivo de una huelga declarada en los frigoríficos. Perón intervino personalmente en el conflicto, presionó a las empresas para que realizaran un convenio colectivo con el sindicato (el primero en el sector) y obtuvo la liberación del dirigente comunista.

El efecto sobre el movimiento obrero fue notable y el grupo de sindicalistas partidarios de una alianza con ese sector del gobierno militar creció, incorporando a otros socialistas como José Domenech (ferroviario), David Diskin (empleados de comercio), Alcides Montiel (cervecero) y Lucio Bonilla (textil); sindicalistas revolucionarios provenientes de la USA, como Luis Gay (telefónico) y Modesto Orozo (telefónico); e incluso a algunos comunistas como René Stordeur (gráficos) y Aurelio Hernández (sanidad) y hasta trotskistas como Ángel Perelman (metalúrgico). Uno de los primeros efectos de la nueva relación establecida entre sindicalistas y militares, fue la no participación de la mayoría de los sindicatos en la huelga general revolucionaria convocada, que pasó inadvertida.

Poco después, el 27 de octubre la precaria alianza entre sindicalistas y militares logró que Rawson designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno. Una de sus primeras medidas fue remover a los interventores de los sindicatos ferroviarios y nombrar en su lugar al coronel Mercante. Simultáneamente el Comité Central Confederal de la CGT integrado por socialistas, decidió crear una Comisión pro Unidad Sindical con el fin de restablecer una central única, objetivo tradicional del movimiento obrero argentino.

Un mes después, el 27 de noviembre de 1943, Perón con el apoyo del General Farrell, logró que el Presidente Rawson aprobara la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión, con un estatus similar a un ministerio y dependencia directa del Presidente de la Nación.

Como Secretario de Trabajo Perón realizó una obra notable, haciendo aprobar las leyes laborales que habían sido reclamadas históricamente por el movimiento obrero argentino (indemnización por despido, jubilaciones para empleados de comercio, Estatuto del Peón de Campo, hospital policlínico para los trabajadores ferroviarios, escuelas técnicas para obreros, prohibición de las agencias de colocaciones, creación de la justicia laboral, aguinaldo), creando una eficaz policía de trabajo que garantizara su aplicación e impulsando por primera vez la negociación colectiva, que se generalizó como regulación básica de la relación entre el capital y el trabajo. También dejó sin efecto el decreto-ley de asociaciones sindicales sancionado por Ramírez en las primeras semanas de la revolución, que era criticado por todo el movimiento obrero.

De la mano con esta actividad Perón, Mercante y el grupo inicial de sindicalistas que concretaron la alianza (los socialistas Borlenghi y Bramuglia, principalmente), comenzaron a organizar una nueva corriente sindical que iría asumiendo una identidad laborista-nacionalista. El grupo asumió una posición anticomunista ya presente en la CGT Nº1 y, apoyándose en el poder de la Secretaría de Trabajo, organizó nuevos sindicatos en las ramas en que no había (químicos, electricidad, tabaco) y abrió sindicatos paralelos orientados principalmente a debilitar a los sindicatos comunistas (carne, construcción, textiles, metalúrgicos).

Abandono de la neutralidad y crisis del gobierno de Ramírez
El reconocimiento del golpe de estado del General nacionalista boliviano Gualberto Villarroel causo presiones de los Estados unidos y esto llevo a la renuncia de Ramirez
Edelmiro Farell
El ultimo de los puestos de Perón del goberno militar, desde una oscuro puesto en una secretaria del gobierno en 1943 hasta la vicepresidencia junto a Farell en 1945
Discurso de renuncia de Ramirez

Al pueblo de la República: Como he dejado de merecer la confianza de los jefes y oficiales de las guarniciones de la Capital Federal, Campo de Mayo, Palomar y La Plata, según me lo acaban de manifestar personalmente dichos jefes, y como no deseo comprometer la suerte del país, cedo ante la imposición de la fuerza y presento la renuncia al cargo.


Pedro P. Ramírez, general de división.
Buenos Aires, 24 de febrero de 1944

El dirigente político radical Ernesto Sammartino fue instado por Ramirez para que encabeze un alzamiento civil pero este no lo acmpaño en esa propuesta
 

Para comienzos de 1944, la alianza de Perón con los sindicatos llevó a la primera gran división interna entre los militares. Básicamente aparecieron dos grupos:
El primero de ellos era liderado por el Presidente Ramirez, el General Juan Sanguinetti (interventor de la crucial Provincia de Buenos Aires) y los coroneles Luís César Perlinger, Enrique P. González y Emilio Ramírez (el hijo del presidente), se apoyaba en el nacionalismo católico-hispanista de derecha y cuestionaba la política laboral pro-obrera de Perón. Este grupo logró atraer a otros sectores, de procedencias dispares, que se manifestaban preocupados por el avance sindical en el gobierno y pretendía básicamente destituir a Farrell y reemplazarlo por el General Anaya.

El segundo grupo estaba liderado por el General Farrell y el coronel Perón. Este grupo no apoyaba a Ramírez ni su plan de perpetuación en el gobierno, y había iniciado una estrategia de dotar de bases populares a la Revolución del 43, profundizando por un lado la exitosa alianza con los sindicatos en dirección a formar un nacionalismo laborista y por el otro, buscando apoyos en los partidos políticos, principalmente los radicales intransigentes y específicamente Amadeo Sabattini en dirección a consolidar el nacionalismo económico presente en el yrigoyenismo.

El dúo Farrell-Perón intentaba conformar un «nacionalismo popular» orientado a una salida democrática del régimen, que confrontaba con el «nacionalismo elitista» no democrático que sostenía a Ramírez.
Superpuesta con esta división interna del poder militar, el gobierno enfrentaba una situación internacional que le era francamente desfavorable y en la que había quedado completamente aislado. A comienzos de 1944 resultaba evidente que Alemania perdería la guerra y la presión de los Estados Unidos para que la Argentina abandonara la neutralidad era ya irresistible.
El proceso se desencadenó el 3 de enero de 1944, cuando Ramirez reconoció al nuevo gobierno boliviano, derivado de un golpe de estado liderado por Gualberto Villarroel. Bolivia se declaró partidario de la neutralidad y propuso crear un Bloque Austral neutralista, junto a la Argentina y Chile, los únicos que se mantenían neutrales en América. A ello se agregó el escándalo por la detención por los británicos del marino Osmar Helmuth, un agente secreto alemán que había sido enviado por Ramírez, Gilbert y Sueyro a comprar armas a Alemania.

Estados Unidos reaccionó enérgicamente, denunciando que Argentina había promovido el golpe de estado boliviano, y enviando como amenaza un portaaviones al Río de la Plata, que ancló en Montevideo. La reacción norteamericana produjo un vuelco inmediato de los líderes militares argentinos y el 26 de enero de 1944 la Argentina rompió relaciones con Alemania y Japón.

 
Caida de Ramirez
 

El 23 de febrero el GOU realizó su última reunión, en la que decidió autodisolverse y exigir la renuncia de Ramírez. A partir de ese momento, durante dos semanas la situación quedaría indefinida, hasta la renuncia del presidente el día 9 de marzo.

Intentando anticiparse a los hechos, a primera hora del 24 de febrero Ramírez le pidió la renuncia al General Farrell, Vicepresidente y Ministro de Guerra. Este respondió convocando a los jefes de las guarniciones principales a su despacho y ordenando rodear la residencia presidencial. Esa misma noche los jefes de las guarniciones cercanas a Buenos Aires se presentaron ante Ramírez y le exigieron la renuncia. Ramírez presentó entonces el siguiente texto de renuncia, redactado por el coronel Enrique P. González.

Los jefes militares rechazaron los términos de la renuncia de Ramírez quien finalmente aceptó invocar la «fatiga» como razón para «delegar» el cargo de Presidente en el Vicepresidente Farrell,quien al día siguiente, 25 de febrero asumió «interinamente».

Sin embargo, formalmente Ramírez seguía siendo presidente y continuó operando junto con su círculo más cercano. El 29 de febrero por la tarde veintiún generales comenzaron a reunirse para analizar una salida electoral (entre ellos estaban Arturo Rawson, Manuel Savio, Elbio Anaya, etc.). Ese mismo día el teniente coronel Tomás A. Ducó, creyendo que la reunión de los generales iniciaba un golpe de estado de apoyo a Ramírez, sublevó el estratégico Regimiento 3 de Infantería y lo dirigió a Lomas de Zamora donde tomó los edificios y posiciones claves, atrincherándose. Al día siguiente se rindió.

Las reuniones de los generales continuaron incorporando también a almirantes y a radicales y socialistas. El 4 de marzo Ramírez le encomendó al dirigente político radical Ernesto Sammartino organizar un levantamiento civil, que no prosperó.

Finalmente el 9 de marzo el General Ramírez presentó su renuncia en un extenso documento, difundido publicamente, en el que relata todos los pasos que llevaron a su deposición. Utilizando el texto de renuncia del Presidente Ramírez, Estados Unidos no reconocería al nuevo gobierno y retiraría a su embajador en Buenos Aires, presionando al resto de las países latinoamericanos y a Gran Bretaña para que hicieran los mismo.

De ese modo el 25 de febrero de 1944 asumió la presidencia el vicepresidente, general Edelmiro Farrell, primero interinamente y definitivamente a partir del 9 de marzo.

 
 
       

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