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La construcción
institucional y la gestión administrativa transcurrieron dentro de un clima de
inusual paz interior.
La culminación de los conflictos interregionales en 1880
coincidió con un momento de marcada apatía política, algo que se
correspondía bien con el ideario político del Presidente: "No es
confiados en los entusiasmos de la plaza pública que las naciones conservan su
independencia e integridad".
Por otra parte, la bonanza económica que
caracterizó a aquellos años incidió en el predominio indiscutido del roquista
Partido Autonomista Nacional.
No es de extrañar, en consecuencia, que, ante una
oposición débil y errática, la sucesión presidencial. se haya dirimido, en
la práctica, entre los precandidatos de la agrupación oficialista.
En 1884, el presidente Roca pudo afirmar ante al Congreso que
volvía a "tener la satisfacción de abrir el período de vuestras sesiones
en la más completa paz y tranquilidad, sin recelos exteriores ni peligros
internos".
Ciertamente, pudo repetir esta afirmación dos años
después, al terminar su mandato. Había presidido un periodo de intensa
construcción institucional y sentado las bases de la austeridad nacional y del
orden. Esas metas se lograron, sin embargo, a costa de un marcado debilitamiento
del sistema federal y de una visible declinación de la vida política. |