La
muerte de Manuel J. Quintana, en 1906 llevó al gobierno a José Figueroa
Alcorta, su vicepresidente. Carente de base política propia, buscó
una alianza con Carlos Pellegrini y hasta un acercamiento con el radicalismo,
pero la muerte de aquél frustró esta estrategia. Lejos de retroceder,
Figueroa Alcorta lanzó una exitosa ofensiva que, junto con varias
intervenciones provinciales, llegó hasta la clausura del congreso.
De este modo, destruyó la máquina electoral del roquismo, motor hasta
entonces imbatible de la política nacional. Al mismo tiempo, preparó
el terreno para la llegada al poder del grupo reformista encabezado
por Roque Sáenz Peña
Ese
mismo año fallecieron también dos líderes políticos: Bartolomé Mitre
y Carlos Pellegrini.
A
fines de 1907 se produjo un conflicto entre el Presidente de la Nación
y el Congreso, de mayoría roquista. El motivo de la confrontación
se debió a que el Presidente había convocado al Congreso a sesiones
extraordinarias para votar el Presupuesto, pero éste se negó a discutirlo.
El
25 de enero de 1808 Figuero Alcorta clausuró las sesiones extraordinarias
y sancionó de hecho el Presupuesto para el siguiente año.
Los
grupos anarquistas continuaron recurriendo a la violencia. En febrero
de 1908 se realizó un atentado contra el Presidente pero la bomba
no llegó a estallar.
En
1909 fue asesinado el jefe de policía Ramón L. Falcón, por el militante
anarquista Simón Radowitzky (14/11/1909) y al año siguiente estalló
una bomba en el Teatro Colón, en pleno festejo del Centenario.
Estos
hechos produjeron la sanción de la Ley de Defensa Social que complementó
la Ley de Residencia.
En
1907 Fuch y Beguin encargados de buscar agua potable en Comodoro Rivadavia
hallaron petróleo.
Se
proyectó una red telefónica nacional.
Fue
creada la Administración de Ferrocarriles del Estado.
Se
promulgó la Ley sobre propiedad científica, artística y literaria.
Se
reglamentó el trabajo de mujeres y niños.
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