Presidencia de Ramon Castillo (1940-1943)
 
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Todas las esperanzas de saneamiento electoral se centran este año en la persona del Presidente Ortiz. Ya había intervenido la provincia de Catamarca, como un indicativo de que no toleraría el fraude, medida que lo enfrenta con su Vicepresidente, Ramón Castillo, oriundo de esa provincia.

En tanto, en la provincia de Buenos Aires, en febrero, se realizan los comicios para la renovación de gobernador. Manuel Fresco organiza una maquinaria que, esta vez sin llegar a la violencia, falsifica el voto por medio de la sustitución de urnas y el "voto cantado".

En consecuencia, Alberto Barceló, caudillo de Avellaneda, asumirá la gobernación de la primera provincia argentina.

Pero la semana siguiente hay nuevas elecciones, esta vez legislativas y, para no provocar demasiado al Presidente que aseguró garantías a la oposición, Fresco permite una votación relativamente libre. Entonces, gana el radicalismo, lo que, sumado al triunfo de este partido en Capital Federal, indica la verdadera tendencia del electorado. 

A principios de año Roberto M. Ortiz luce saludable en Mar del Plata. Luego muere su esposa; poco después tiene un episodio renal y, enseguida, La catástrofe sufre: un desprendimiento de retina lo deja ciego, en el mismo momento en que obtiene sus más resonantes éxitos políticos y enfrenta la más dura oposición. Pide licencia, pero disimula su ceguera y sigue peleando. Sin embargo, el poder se le escurre de las manos.
Manuel Fresco
 
Alberto Barceló
La intervención a Buenos Aires acaba con el gobierno de Manuel Fresco, el Mussolini criollo. Enemigo confeso de la democracia liberal, se muestra en cambio como administrador eficiente, constructor y sensible a los problemas sociaLes. En su Manifiesto de despedida se proclama continuador de Uriburu, denosta la traición de sus continuadoies, renuncia al Partido Conservador y funda el diario nacionalista Cabildo.
Se casa Adolfo Bioy Casares con Silvina Ocampo, siendo Jorge L Borges el testigo Entre los tres publicán una Antología de la literatura fantástica e inician una gran colaboración.

El Presidente Ortiz adopta la medida más trascendente de su gestión: interviene la provincia de Buenos Aires. La actitud presidencial desata el júbilo de la oposición, pero cuatro meses más tarde el primer mandatario debe delegar el cargo en el Vicepresidente por razones de salud ya que su diabetes empeora y comienza a tener problemas de la visión. El 3 de Julio delega el poder. Con el Vicepresidente Castillo a cargo del Poder Ejecutivo, las intenciones democráticas de Ortiz se van desvaneciendo. 

Además de estos hechos, un escándalo sacude al país. En la cámara alta, el senador conservador Benjamín Villafañe denuncia que en la compra de terrenos para el Colegio Militar en El Palomar hubo coimas. Se nombra una comisión investigadora cuyas conclusiones son ilevantables: algunos diputados de diversos partidos se han beneficiado ilegalmente con aquella compra. La investigación tiene una trágica secuela: el brillante legislador radical Víctor Guillot se suicida al comprobarse su culpabilidad. El Presidente, enfermo, renuncia a su cargo por considerar comprometida su investidura pero la Asamblea Legislativa rechaza la dimisión por unanimidad. 

Los triunfos alemanes en la Segunda Guerra Mundial prestan nuevas energías a los “nacionalistas”.

Para contrarrestar su acción se funda Acción Argentina, una organización que reúne a personalidades democráticas sin distinción partidaria y cuyo Presidente será Marcelo T. de Alvear.

El hundimiento del buque argentino Uruguay por un submarino germano agita aún más las aguas. 

En 1940 empieza a funcionar en Mendoza la Universidad Nacional de Cuyo. En Santa Fe se funda el Instituto de Estudios Etnográficos y Coloniales, dirigido por Agustín Zapata Gollán, que logra localizar el primitivo asentamiento de la ciudad fundada por Juan de Garay, en Cayastá.

En Rosario se crea el Instituto de Matemáticas, dirigido por Beppo Levi, científico italiano de origen judío que huyó de las persecuciones raciales.

En Buenos Aires, se restaura el edificio del viejo Cabildo para recuperar su aspecto original. Y el Colegio Libre de Estudios Superiores designa como catedráticos a Gregorio Halperín y a José Luis Romero

Las tierras de El Palomar
B. Villafañe
A. Palacios
Carlos Márquez
Victor Guillot
El senador Benjamín Viltafañe lanza una bomba: con las tierras compradas por el Ejército en El Palomar se hizo un negociado, que benefició a jefes militares y diputados. Una Comisión Investigadora descubre entre los beneficiarios a cinco diputados, conservadores y radicales; uno de etlos, Victor Guillot, se suicida. El diputado socialista Palacios cuestiona al ministro de Guerra, general Márquez, e indirectamente al presidente Ortiz. Éste contragolpea; envía su renuncia, y acusa a sus acusadores: se quiere obstaculizar su acción de limpieza institucionaL Momentáneamente tiene éxito: la renuncia es rechazada casi unánimemente, y el general Márquez es exculpado.
inaguracion de cancha de Boca
Cancha de Boca en su inaguración
Raul Scalabrini Ortiz
Raúl Scalabrini Ortiz
Raul Scalabrini Ortiz
Federico Pinedo
Hay reactivación económica pues debido a la guerra los productos se venden muy bien en el extranjero, en la foto se ve un modelo de la época de las Tiendas La Piedad

Por su parte, Juan Manuel Fangio gana el Gran Premio de Automovilismo en un trayecto de casi 10.000 kilómetros divididos en trece etapas que termina en Perú. Empieza a gozar de las preferencias del público una orquesta llamada “característica”: la de Feliciano Brunelli, que interpreta temas movidos y llenos de gracia de diversos géneros. Y el tango, cantado por voces como las de Fiorentino y Floreal Ruiz, comienza “la época de oro”. 

Este año aparece Política británica en el Río de la Plata, de Raúl Scalabrini Ortiz, un alegato antiimperialista que tiene gran repercusión en sectores juveniles y universitarios. Adolfo Bioy Casares publica  La invención de Morel el séptimo de sus libros, pero el primero que le satisface plenamente. Además, se estrena Un guapo del 900, de Samuel Eichelbau

El ministro de Hacienda, Federico Pinedo, propone un original plan para reactivar la economía: sostener la industria. La Guerra Mundial crea situaciones nuevas: los precios de las exportaciones son buenos, pero los embarques son inciertos, y también el cobro; de momento, las libras se acumulan en una cúenta en Londres. Las importaciones se reducen, mientras la industria local va llenando el vacío y sustituye las importaciones.

Sorpresivamente puede hacerlo; y hasta se exporta. Pinedo, un heterodoxo, propone que el Estado compre las cosechas para sostener el precio, y a la vez apoye con créditos a las industrias naturales, ruedas menores que apoyen la rueda maestra de las exportaciones. La cláve está en exportar a los Estados Unidos, y así equilibrar los saldos comerciales. El plan era novedoso y audaz; el Congreso, sumido en la lucha política, no llega a tratarlo. Buscando apoyo, Pinedo se entrevista con Alvear, sin éxito, y termina renunciando.

El 25 de Mayo se estrena la Bombonera sin la tribuna superior que se le añadirá años más tarde.

 
 
       

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