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Existe una real preocupación
por la integridad y el futuro de los valiosos recursos naturales y culturales
del área. Los mayores problemas están ocasionados por el
turismo mal manejado. La enorme afluencia de visitantes que se produce
durante los feriados, fines de semana largos, semana santa y vacaciones
de invierno, superan la capacidad de la Reserva. En esos momentos se evidencian
signos de deterioro como: pisoteo de la vegetación, erosión
creciente , acumulación de basura, etc. La falta de un estricto control y
personal de vigilancia, la indefinición de los límites de
la Reserva y la carencia de un plan de manejo a largo plazo atentan contra
el futuro de uno de los escenarios más destacados de nuestro país
. Tanto los yacimientos arqueológicos como los de fósiles,
han sufrido depredaciones. Esto pone en evidencia la falta de conciencia
y la desaprensión que poseen los visitantes y la sociedad en general
sobre el enorme valor de sitios como Talampaya. No es raro que alguna persona
se lleve rocas o fósiles a modo de "recuerdo".
YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS/PALEONTOLÓGICOS: El arte
rupestre desarrollado en Talampaya constituye una de las manifestaciones
indígenas de mayor valor en nuestro país. Los grabados existentes
en las rocas ubicadas al pie de las barrancas pasan el centenar, representando
figuras humanas estilizadas, huellas de Ñandú, felinos y
diversos signos y figuras geométricas aún no interpretados.
El núcleo más importante corresponde al llamado "Los
Pizarrones". Se ubica sobre el cauce de un arroyo temporario afluente
del río Talampaya, en un sector plano y liso de roca de unos 15
metros de largo cubierto de grabados esculpidos (petroglifos) varios siglos
antes de la conquista. También se halaron en la zona restos de viviendas
y de muros de piedra, fragmentos de barro cocido y material lítico
proveniente de la confección de elementos de roca. Es de suponer
que en aquellas épocas, unos mil años atrás, el clima
sería un tanto más húmedo y la mayor abundancia de
aguas permanentes, vegetación y fauna, habría facilitado
la instalación de grupos humanos estables y la ocasión para
el desarrollo de sus manifestaciones artísticas, rupestres y artesanales.
Otro atributo natural de gran importancia en el área de Talampaya
lo constituye su valor paleontológico. Todo el valle comprendido
entre las sierras de Sañogasta y Morada resulta del mismo origen
Triásico que la vecina región Ischigualasto o Valle de la
Luna (San Juan). Estas dos áreas naturales están separadas
por la Sierra Morada. Antes del levantamiento de la Cordillera de los Andes,
hace unos 160 millones de años, estos terrenos eran bajos, pantanosos
y húmedos, con lujuriosa vegetación tropical, con helechos
y grandes árboles cubiertos de lianas, poblada de una variada fauna
de reptiles acuáticos y terrestres, herbívoros y carnívoros,
todos de tamaño considerable. Las rocas sedimentarias de la región
albergan en su seno fósiles correspondientes a aquella flora y fauna
prehistóricas .
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