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La revolucion de Mayo
 
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Testimonios  
   
 
   

"...Había yo ordenado que se apostase para este acto (Cabildo Abierto) una compañía en cada bocacalle de las de la plaza a fin de que no se permitiese entrar en ella ni subir a las Casas Capitulares persona alguna que no fuese de las citadas; pero la tropa y los oficiales eran del partido; hacían lo que sus comandantes les prevenían secretamente y éstos les prevenían lo que les ordenaba la facción: negaban el paso a la plaza a los vecinos honrados y lo franqueaban a los de la confabulación; tenían algunos oficiales copia de las esquelas de convite sin nombre y con ellos introducían a las casas del Ayuntamiento a sujetos no citados por el Cabildo o porque los conocían de la parcialidad o porque los ganaban con dinero, así es que en una Ciudad de más de tres mil vecinos de distinción y nombre solamente concurrieron doscientos y de éstos, muchos pulperos, algunos artesanos, otros hijos de familia y los más ignorantes y sin las menores nociones para discutir un asunto de la mayor gravedad..."

*Archivo General de Indias. Sevilla. E. 122 C.C.L.26, 1810. Carta del Virrey de Buenos Aires donde cuenta a Su Majestad con varios documentos que acompaña, de los sucesos ocurridos en la Capital, en el mes de mayo de aquel año. Buenos Aires, 23 de junio de 1810.

Virrey Cisneros
Virrey Cisneros
   
 
   

"La casa del señor Vieytes en la calle Venezuela, y la de Nicolás Rodríguez Peña, en la calle de la Piedad, tras de la iglesia de la San Miguel, servían frecuente de punto de unión a los iniciados en el pensamiento de formar un gobierno independiente de la antigua metrópoli. Se inventaban excursiones al campo y partidas de caza para disfrazar el verdadero intento de este figurado pasatiempo..."

Guido, Tomás, 25 de mayo de 1810. Reseña histórica por el brigadier Tomás Guido. Montevideo, mayo 1855

Del Archivo de Belgrano

Muchas y vivas fueron entonces nuestras diligencias para reunir los ánimos y proceder a quitar las autoridades, que no sólo habían caducado con los sucesos de Bayona, sino que ahora caducaban, puesto que aun nuestro reconocimiento a la Junta Central cesaba con su disolución, reconocimiento el más inicuo y que había empezado con la venida del malvado Goyeneche, enviado por la indecente y ridícula Junta de Sevilla." 

Museo Mitre, Documentos del Archivo de Belgrano, Autobiografía p. 191

 
   
 
   

"....La fermentación en que últimamente se había puesto este pueblo, según manifesté a Vuestra Excelencia en fecha 25 del pasado, promoviéndose especies sediciosas contra el gobierno de que públicamente se habla en los cafés y tertulias, me puso en la precisión de establecer un juzgado de vigilancia, a cargo del activo y celoso fiscal del crimen de esta real audiencia, don Antonio Caspe, con tan buenos resultados que no sólo se ha logrado cortar aquel pernicioso cáncer, sino que se ha descubierto (cosa no común) el autor de varios anónimos seductivos y diabólicos que se esparcían en esta ciudad y se remitían a las interiores, era un maestro en la escuela llamado don Francisco Javier Argerich y uno de sus discípulos el que los escribía y el que lo delató, pero tuvo aviso y fugó antes que se le averiguase y persiguiese..."

Mayo documental documento nº 1300, t X, p 327, Archivo General de Indias

 
   
 
   

Desde el momento los hombres pensadores se resolvieron a hacer su influencia útil a la patria. Se reunían con este objeto en la jabonería de los doctores Peña y Vieytes, y en otras casas particulares. Su número se había aumentado, y ya eran comunes las ideas de libertad.

Peña, Vieytes y Castelli, eran acompañados de don Manuel Belgrano, Don Feliciano Chiclana, don Manuel Alberti, don Agustín Donado, don Francisco Paso, don Manuel Aguirre..., y ellos traían a su seno a los jefes de las milicias urbanas. Así se hallaron unidas a los cuerpos de patricios, ganaderos, húsares y arribeños, por los oficiales Viamonte, Pereyra, Terrada, Cruz, Rodríguez, Bustos, Ocampos, Balcarce y muchos otros subalternos, que estaban decididos por la patria aunque ignoraban los medios con que habían de libertarla."

 
   
 
   

Carta de Don Ramón Manuel de Pazos a Don Francisco Juanicó, desde Buenos Aires, 26 de Mayo de 1810 "El domingo (20 de mayo) fue una diputación del Cabildo a manifestar al virrey que el pueblo estaba en fermentación y que habiendo cesado la Junta Central y no reconociendo legítimo el nombramiento del Consejo de Regencia que aquella hizo a efecto del tumulto de Sevilla, debía Su Excelencia renunciar el mando: en la misma noche llamó S. E. a los comandantes y todos le dijeron que no podían sostenerlo, a pesar de haberlo ofrecido y aun jurado. El lunes por la mañana pasó el Cabildo de Oficio la misma nota al virrey pidiéndole permiso para celebrar un cabildo abierto, la que concedió diciendo que estaba pronto a abdicar con las protestas correspondientes, lo que le aprobó el acuerdo. La tarde del lunes se convocó al pueblo por esquelas para la mañana del siguiente día, y esta convocación se hizo de toda clase de sujetos, dejando el mayor número de los pudientes y condecorados y llamando al mayor número de los hijos del país y entre ellos muchos hijos de familias inhabilitados de votar en estas circunstancias...""...La mañana del lunes, French, Beruti (oficial de las cajas) y un Arzac que no es nada, fueron a la plaza como representantes del pueblo, y repartieron retratos de Fernando VII y unas cintas blancas que la tropa (esto es, los oficiales) traían en el sombrero y otros atadas en los ojales de la casaca que decían que significaba la unión de europeos y patricios, pero yo a ningún europeo le he visto, y ayer ya había una cinta roja encima que me dicen que significa guerra, y la blanca paz para que se escoja..." * Citado por Julio Lerena Juanicó, Crónica de un hogar montevideano durante los tiempos de la colonia y de la patria vieja(1776-1845)

 
   
 
   

"El nuevo mundo debe separarse, un día, del antiguo. Tamaño desgarramiento está preparado en Europa por el fermento y choque de nuestras opiniones; por el desconocimiento de derechos que nos infundían valor; por el lujo de las cortes y la miseria de los campos; por el odio perdurable entre hombres cobardes que todo lo poseen, y hombres robustos, y aun virtuosos, que no tienen otra cosa que perder en la vida. En América, está preparado por el aumento de la población, de los cultivos, de la industria y de los conocimientos. Todo conduce a esa separación."

*Raynal, Guillermo, "Revolution de L’Amerique" Londres, 1871 p.140

 
   
 
   

"Entre tanto sepan ustedes y sepa todo aquel que lo ignore, que la revolución no empezó el 25 de mayo de 1810.

El suceso de este día memorable no fue sino un efecto físico irresistible de la revolución moral que algunos genios habían concebido desde la invasión de esta plaza por Beresford, que empezaron a promoverla desde el momento que Goyeneche pisó nuestra playa con la noticia del cautiverio de Fernando VII y demás acontecimientos de la metrópoli, y que al fin la verificaron en ese memorable día contra el caduco poder que hasta entonces lo había resistido...

Pero para estas averiguaciones ha de ser indispensable el tener presente que cuando el Virrey Cisneros empezó a sentir esta revolución moral, que preparaba el trastorno que le fue consiguiente, creó un tribunal llamado de vigilancia, cuyo presidente fue el oidor Caspe y su secretario don Ramón Basavilbaso, escribano ahora y entonces de gobierno..."

El compatriota adoptivo

Museo Mitre, Documentos del Archivo de Pueyrredón, Buenos Aires 1912 T.I. p. 272 - 274 (manuscrito incompleto perteneciente al archivo de Pueyrredón)

 
   
 
   

"...Aquellas infelices familias que se dejan seducir (por la influencia y propaganda de los ingleses) de las cuales (las familias) recibimos los mayores oprobios y zumbas que no es posible sufrir, como el decirnos: ¿no querían gobierno nuevo?, ahí lo tienen, ahórquense, compren cordeles;... ahora seremos todos americanos, republicanos, etc., etc.

Ahí tienen los europeos la felicidad, que aguardaban de España, ya no hay España, ya se acabó... Oh Santo Dios, y que esto ha de sufrir el carácter de un verdadero español..."

Pedro Baliño de Laya

 
   
 
   

Informe oficial del Subinspector del Real Cuerpo de Artillería de Buenos Aires, Francisco de Orduña, dirigido al Ministro de Guerra de España e Indias (Buenos Aires, 18 de Agosto de 1810)

"La tarde del 24 se publicó, por bando general, la instalación de la nueva junta, con gusto de los de sana intención, por ver que a lo menos quedaba la legítima autoridad en el ex virrey, pero la satisfacción duró poco. Aquella misma noche, reunidos los facciosos en el cuartel del cuerpo urbano de patricios, convinieron y pusieron la ejecución, ayudados de lo último de la plebe alucinada, al deshacer la junta publicada el día anterior; y a consecuencia de un escrito que presentaron al Cabildo, forjado por ellos y firmado por los jefes y varios oficiales urbanos, todos naturales de acá y por otros individuos de baja esfera, armados todos, pidiendo a la voz y con amenazas la deposición del presidente y vocales de la Junta, y que se reemplazasen con los que ellos nombraran, así hubo de hacerlo el Cabildo; y se publicó el día 25 la nueva Junta muy a su gusto, y con dolor de los sensatos y más honrados vecinos, compuesta por el comandante del cuerpo urbano de patricios, presidente comandante general de las armas; y por vocales, dos abogados, un clérigo, el coronel del batallón de milicias y dos negociantes transeúntes catalanes, con otros dos abogados por secretarios. Ningún jefe veterano, oidor ni prelado les pareció al caso. La mayor y mejor parte del pueblo, nada tuvo en el asunto.

Desde dicho día 25 de mayo, somos regidos en esta capital por tal Junta, formada por abogados, frailes y otros integrantes, hijos todos del país, y enemigos declarados de los españoles europeos, y levantada sobre y por medio de las bayonetas que tienen a su devoción."

Carranza, Adolfo P. Revista Nacional. Historia Americana. Literatura, jurisprudencia. Buenos Aires, Imprenta La Tribuna Nacional 1891

 
 
 
       

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