Los
argentinos lamentan la muerte de Rubén Darío en Nicaragua. Es
que el gran poeta vivió varios años en Buenos Aires y fue el
maestro literario de muchos jóvenes.
También
muere, en su humilde casa de Flores, el mismo día que Yrigoyen
asume la presidencia, el gran payador Gabino
Ezeiza.
Es
un año muy rico para las letras nacionales. Aparecen Cuentos de
amor, de locura y de muerte de Horacio
Quiroga, a quien muchos
consideraban el mejor cuentista argentino, aunque había nacido
en Uruguay.
Además,
se publican El mal metafísico de Manuel
Gálvez, novela
que describe la angustia de los intelectuales ante la realidad
del país; La casa del cuervo de Hugo
Wast.
El payador de Leopoldo Lugones, que recoge conferencias pronunciadas en la
Facultad de Filosofía y Letras que, en su conjunto, significan
la reivindicación del Martín Fierro como el canto nacional por
excelencia.
Dos
escritores desconocidos hacen su presentación: Benito
Lynch,
que vive en La Plata y es - según se dice - huraño y retraído,
publica Los caranchos de la Florida, una novela de ambiente
campero. Y Alfonsina
Storni, una maestra nacida en Italia pero
residente desde niña en el país, da a conocer las poesías de La inquietud del rosal.
La
gran bailarina Isadora Duncan llega al país y deslumbra a los
amantes |