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En 1880, la Liga de Gobernadores, con la que Julio A. Roca ganó las elecciones presidenciales, se consolidó en una agrupación nacional: el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.), que ejerció el rol protagónico en el escenario político en los siguientes 36 años . Entonces, se desintegraron temporalmente las tradicionales facciones políticas porteñas. Sus integrantes optaron por unirse a las filas roquistas , abandonar la política partidaria o ejercer la oposición desde el Congreso o la prensa. El P.A.N. gozó a lo largo de una década de una total hegemonía. Las elecciones provinciales o nacionales raramente le fueron disputadas y nunca con éxito.

Si bien los orígenes del P.A.N. se remontaban a la década de 1870, sus dirigentes decidieron dar una imagen de corte profundo. Su periódico oficial se embarcó en una campaña pública destinada a construir la imagen de ruptura con el pasado y de cambio, modernidad e inicio de una nueva era. Según la retórica oficial, gracias a la administración roquista, la Argentina había finalmente abandonado su oscura trayectoria, para entrar en la era de crecimiento y de progreso a la que estaba destinada, El "progreso" no era sólo desarrollo económico. También era moral, individual y social, estabilidad institucional, libertad, orden e, incluso, democracia. El partido se presentaba al público como una organización nueva, con la misión de asegurar que la "era de progreso" no fuera destruida por disputas partidarias.

Por eso, el P.A.N. debía resolver las candidaturas a los puestos electivos, cuidando de que dicho proceso no amenazara la existencia del orden, elemento esencial del progreso.

Julio A. Roca
Julio A. Roca ganó las elecciones presidenciales de 1880 y se consolidó en una agrupación nacional: el Partido Autonomista Nacional (P.A.N.), que ejerció el rol protagónico en el escenario político en los siguientes 36 años

Eleccion 1886
Caricatura de El Mosquito .Elección del sucesor de Roca (Juárez Celman como Cupido quiere flechar a la República mientras Pellegrini y Roca la entretienenen
Mantener La Continuidad
 

El P.A.N. no tuvo una organización interna ni definió reglas fijas para la selección de candidatos. La aspiración de sus principales dirigentes y caudillos por controlar la política nacional y provincial se tradujo en un constante proceso de divisiones internas, que afectó permanentemente al partido.

Dada la ausencia de una oposición organizada, este afán por mantener el control absorbió la política partidaria de toda la década.

Para mantener el control sobre el P.A.N. y sobre la política nacional, el general Roca y Juárez Celman, aunque con distintos estilos, apelaron a una diversidad de instrumentos, tanto institucionales como discrecionales, incluyendo la intervención federal, el fraude electoral, el estratégico emplazamiento de los batallones del ejército nacional, la distribución del crédito nacional y la injerencia personal del presidente en los conflictos provinciales.

Presidencia de Miguel Juárez Celman (1886 - 1890)
Miguel Juarez Celam
Miguel Juarez Celman
 
Carlos Pellegrini
Carlos Pellegrini
 

Al plantearse la sucesión presidencial de Roca surgieron dentro del P.A.N. varios candidatos. Entre ellos Miguel Juárez Celman, gobernador de Córdoba, de clara tendencia liberal y concuñado del presidente de la República resultó el que obtuvo el apoyo oficial.

El 12 de octubre de 1886 asumió sus nuevas funciones junto a Carlos Pellegrini, su compañero de fórmula.

Juárez Celman era un liberal autócrata que pronto se desprendió de la tutela de Roca para asumir no sólo la conducción del Estado sino también la estructura partidaria convirtiéndose en jefe del P.A.N.

Se rodeó de las más caracterizadas figuras de la "Generación del 80" y aspiró a profundizar la política de expansión económica y modernización del Estado. Sin embargo, en 1890, las repercusiones locales de la crisis financiera británica sembraron el caos en la economía del país. De nada le sirvió intervenir las provincias que ofrecían resistencia a la voluntad presidencial. Pese a la formidable concentración del poder político, que pasó a la historia como la época del Unicato, debió presentar la renuncia en medio de graves acusaciones de irregularidades y corrupción

Caricaruta El mosquito

Pellegrini en búsqueda de créditos

Caricatura de 1895

El Progreso
 

La expansión económica iniciada en 1880 se aceleró considerablemente durante la presidencia de Juárez Celman, que hizo una verdadera apuesta: estimular la inmigración con pasajes gratuitos, aumentar el endeudamiento, facilitar el crédito, acelerar las obras públicas y esperar que todo ello madurara y diera sus frutos antes de que el endeudamiento externo, en que incurria el Estado, ocasionara una crisis. Fueron años de euforia y especulación, que los críticos atribuyeron a la excesiva emisión de billetes y a la corrupción. Las críticas se agudizaron cuando se insinuó la crisis, a fines de 1889, y la oposición política encontró argumentos contundentes para atacar al Gobierno. Finalmente, la crisis se hizo presente.

En 1890, cuando cayó el gobierno de Juárez Celman, los servicios de la deuda representaban alrededor del 60% de los valores exportados anualmente.

 
 
       

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