En la zona montañosa
del noroeste, desafiando la altura, la escasez de agua, el clima
riguroso y los suelos poco fértiles, crecen entre pedregales sólo
algunas plantas herbáceas. En los bolsones de las sierras, en el
centro de la provincia, se desarrollan arbustos que soportan la
sequía, y árboles duros que forman bosques ralos, característicos
del monte argentino. crecen talas, breas, pichanas, variedad de
cactáceas y espinillos de troncos retorcidos y ramas espinosas.
Pueblan también esta tierra seca bosques de chañares y cardones
de gran tamaño en forma de candelabros. En la zona sudeste, sobre
suelos arenosos, crecen pastos duros y resistentes, y algunos arbustos,
como el olivillo. En los suelos salinos, por su parte, se desarrollan
el jume la sampa y el cachiyuyo. |
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El algarrobo
ha sido siempre el árbol más importante para los riojanos a tal
punto que se lo llama simplemente el árbol Además de aprovecharse
su sombra y su madera, del fruto se obtiene una harina con la que
se hace patay o se preparan bebidas como la aloja y la añapa.
En la localidad
de Arauco, al norte de la ciudad de La Rioja, aún se levanta el
Olivo Histórico o "padre de los olivos". Es el árbol fundador
de la producción de aceitunas en todo el territorio del país. Fue
plantado en el siglo XVII por el capitán y conquistador español
don Pedro de Alvarado. Según la tradición, es el único que queda
después de la tala decretada por Carlos III de España, temeroso
de que las aceitunas riojanas fueran mejores que las de la metrópoli.
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