Constituye un área
de gran extensión de esteros y bañados, con pequeñas
lagunas y terrenos inundados estacionalmente y salitrales a lo largo
del Río Salado. La vegetación acuática está
dominada por Junco y Totora, junto con numerosas especies vegetales
flotantes y arraigadas. Son también frecuentes amplios ambientes
con suelos salobres ocupados por una característica vegetación.
Las tierras altas no inundables sustentan bosques de Algarrobo Blanco
y Quebracho Blanco, entre otras especies. Sin embargo, se encuentra
en gran parte alterado por la acción del ganado doméstico.
En el camino de acceso al área pueden observarse densos Vinalares
como testimonio de lo referido. Con la construcción del Dique
Figueroa y la formación del Embalse homónimo,
se inundaron extensos sectores del bosque natural y se redujo en
parte, la superficie ocupada originalmente por los bañados.
No obstante, la misma varía en función de las crecidas
y bajantes periódicas. Constituye una valiosa área
para la avifauna acuática regional, ya sea como área
de cría para aves residentes como de invernada para aves
pampeanas y patagónicas. También se han encontrado
especies de aves migratorias del Hemisferio Norte. Por tratarse
de uno de los ambientes acuáticos de mayor extensión
e importancia biológica de la República Argentina,
fue incluido en el Inventario de Humedales de la Región Neotropical.
También constituye un importante refugio para poblaciones
de Falsa Nutria o Coipo y Carpincho. Los extensos ambientes acuáticos,
ricos en nutrientes, sustentan una gran variedad de peces que desafortunadamente
son frecuentes víctimas de capturas ilegales. Aunque su avifauna
ha sido bastante bien estudiada, son necesarias investigaciones
complementarias del resto de los grupos animales y de la flora nativa
del área. Asimismo se debería contar con un estudio
sobre su actual situación catastral, para detectar las zonas
con mayor probabilidad de ser declaradas áreas protegidas.
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