A pesar de que
la Caleta Valdés tiene una extensión de unos 30 kilómetros,
sólo se permite el descenso del visitante en un solo punto,
donde se encuentra el puesto del Guardafauna. Allí se han
instalado sanitarios y cartelería indicativa . Desde
este punto se desciende, a través de un sendero excavado
en el borde del acantilado y bordeado por barandas de madera, hasta
las inmediaciones de una colonia de Elefantes Marinos . Ubicados
al borde de la playa de pedregullo , podremos maravillarnos,
sin molestarlos, con la visión de centenares de Elefantes
Marinos repartidos a lo largo de la costa . Dependiendo del
momento de nuestra visita, observaremos a los gigantescos machos
adultos persiguiéndose y disputando ruidosamente un sector
de playa o un grupo de hembras y a las simpáticas crías
de color negro amamantándose. Tenga presente que al bajar
a la playas, acercándose a los Elefantes Marinos, no sólo
está perjudicando al animal, sino que también pone
en riesgo su vida y la de los demás. Sea cuidadoso y responsable;
durante la época de reproducción y de muda los Elefantes
están particularmente irascibles y pueden atacar a quien
los moleste. Dado que en el área están presentes pocos
Guardafaunas, no pueden controlar toda la Caleta durante la época
de mayor afluencia de visitantes. Por lo tanto, ayude a la conservación
de este preciado recurso turístico y haga respetar las normas
vigentes. No dude en llamar al orden, y si es necesario denunciar,
a los guías o empresas turísticas que no las cumplan. |
|