La escasez de agua,
las bajas temperaturas, el efecto desecante de los vientos del oeste
y la pobreza general de los suelos arenosos y pedregosos, con escasa
materia orgánica, condicionan la vida vegetal. Este ambiente hostil
determina el paisaje característico de toda la Estepa Patagónica:
una vegetación escasa, esparcida, baja y compacta, que deja una
gran parte del suelo desnudo. La mayoría de las especies poseen
hojas pequeñas y cubiertas con una cutícula gruesa, características
que les permiten atenuar el proceso de evaporación. Asimismo, para
protegerse de los herbívoros, se cubren de numerosas espinas, sus
hojas son duras y están impregnadas de sustancias que les dan un
sabor desagradable. La forma predominante de los vegetales de la
estepa es la de cojines hemisféricos más o menos compactos, esparcidos
en el terreno. De esta manera ofrecen menos resistencia a los vientos
y conservan mejor el calor y la humedad. Las mesetas, planicies
y serranías están pobladas por el Quilembai, el Colapiche y el Coirón
Amargo. El Quilembai domina el paisaje, y se destaca por sus matas
redondeadas y hojas duras que terminan en una espina, cubriéndose
de llamativas flores amarillas en verano. El Colapiche, arbusto
enano, debe su nombre a sus breves ramitas densamente cubiertas
de minúsculas hojas, que recuerda a la cola de un Piche o Peludo.
Entre las matas de estas dos especies se hallan los penachos amarillos
del Coirón, uno de los pocos pastos de la estepa. Cerca de las costas
marinas, donde hay mayor humedad, el terreno se cubre de abundante
vegetación, formando un continuo manto. Allí aparecen arbustos de
mayor porte como el Molle, el Algarrobo Patagónico, la Mata Laguna,
el Calafate y la Verbena, de hermosas flores lilas. Los cañadones
y valles que permanecen anegados sostienen una vegetación diferente,
de un verde intenso, llamados localmente "mallines" o
"vegas". El Junquillo y el Pasto Salado son comunes en
estos ambientes. En los terrenos próximos al mar, se encuentran
bajos con suelos salobres, testigos de prehistóricas ingresiones
marinas. Sólo pueden vivir allí vegetales tolerantes a la alta salinidad,
como el Jume, la Zampa y la Vidriera. |
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